
Los precios de la gasolina en Estados Unidos alcanzaron el jueves 30 de abril su nivel más alto desde el inicio de la guerra con Irán, con un promedio nacional de 4.30 dólares por galón, según datos de AAA.
El aumento, de 19 centavos desde el lunes, refleja una presión directa sobre los consumidores en medio del encarecimiento del petróleo y de la tensión en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte mundial de crudo.
En Florida, el incremento también se hizo evidente. El precio promedio estatal llegó a 4.16 dólares por galón, lo que representa una subida de 22 centavos desde el inicio de la semana. Para los residentes del sur del estado, donde vive una amplia comunidad hispana y cubana, el nuevo costo añade presión a presupuestos ya afectados por alquileres, alimentos y servicios.
Miami-Dade registró un promedio de 4.14 dólares por galón el jueves 30 de abril, 15 centavos más que el lunes, según AAA. En Fort Lauderdale, el precio llegó a 4.19 dólares, con un aumento de 19 centavos. La zona de West Palm Beach/Boca Raton reportó 4.32 dólares, también con un alza de 19 centavos desde el comienzo de la semana.
El repunte está asociado, principalmente, al comportamiento del petróleo Brent, referencia internacional que incide en el precio de la gasolina en Estados Unidos. El barril se ubicó en 114.60 dólares, cerca de su máximo reciente de 118 dólares. Esa cifra representa una subida de casi 25% frente al mínimo registrado el 17 de abril, según los datos incluidos en el reporte.
La situación se agravó por los bloqueos navales de Estados Unidos e Irán en el estrecho de Ormuz. Por esa vía transita cerca de una cuarta parte del petróleo que se mueve por mar en el mundo.
Aunque Estados Unidos produce grandes volúmenes de crudo y no depende de forma decisiva del petróleo de Medio Oriente, el mercado energético opera con precios globales. Por eso, cualquier amenaza al suministro internacional termina reflejándose en el costo interno del combustible.
El encarecimiento no responde solo al conflicto. La gasolina suele subir durante la primavera y el verano, cuando las refinerías realizan mantenimientos y comienza la temporada de mayor movilidad.
Además, en esos meses se utiliza una mezcla de combustible más costosa, diseñada para funcionar mejor en temperaturas altas. Esa combinación amplifica el impacto de la crisis internacional sobre los conductores.
El reporte de AAA señala que varias estaciones intentaron mantener los precios por debajo de los 4 dólares mediante una reducción de sus márgenes de ganancia. Sin embargo, esa estrategia tiene límites.
Tom Kloza, asesor energético de Gulf Oil, describió el momento como una de las presiones más fuertes para los minoristas desde 2020, debido a la velocidad del aumento y al estrecho margen de maniobra comercial.
Los analistas de Bank of America indicaron que el golpe más fuerte lo sienten, por ahora, los hogares de menores ingresos. Aunque las familias aún destinan una proporción menor de su presupuesto a gasolina que en los picos de 2008, 2011 y 2012, el riesgo crece si el alza del combustible se traslada a alimentos, electricidad y otros gastos básicos.
Trump atribuyó el aumento a Irán, pero expertos citados recuerdan que los precios venían subiendo desde finales de febrero y que también influyen factores estacionales. California marcó el precio más alto del país, con 5.96 dólares por galón, mientras Oklahoma registró el más bajo, con 3.66 dólares.

