
Cubadebate, el principal medio de propaganda digital de la prensa oficialista en Cuba, ha propuesto el uso de semillas del árbol de moringa para purificar el agua que llega de los acueductos en condiciones insalubres.
La recomendación llega en medio de una crisis energética que ha colapsado el sistema de bombeo y tratamiento de agua en el país. Mientras los ciudadanos denuncian en redes sociales la llegada de agua turbia y maloliente, el gobierno sugiere el uso de este remedio natural como solución temporal.
Sin embargo, expertos critican esta propuesta, señalando que el gobierno es el responsable de garantizar el acceso al agua potable, no los ciudadanos. Además, la solución ofrecida puede ser un parche puntal, pero no puede ser adoptada de forma masiva.
La moringa fue una obsesión del dictador Fidel Castro en sus últimos años de vida, durante los cuales se dedicó a escribir reflexiones sobre diversos temas, incluyendo el uso de esta planta.
En sus escritos, promovió la moringa como una “planta milagrosa” debido a sus presuntas propiedades medicinales y su capacidad para mejorar la salud, siendo vista como una solución natural para los problemas alimenticios y médicos del país.
Aunque es cierto que las semillas de moringa han demostrado eficacia en la purificación de agua en situaciones de emergencia, la propuesta del gobierno ha generado controversia entre los ciudadanos.
La prensa oficial dice que según estudios, estas semillas tienen propiedades que permiten reducir la turbidez del agua y eliminar hasta el 99% de las bacterias.
Sin embargo, este método se emplea principalmente en situaciones de emergencia o en lugares donde no se dispone de tecnologías avanzadas para tratar el agua.
En el caso de Cuba, la propuesta del gobierno genera dudas sobre su efectividad a gran escala y sobre la responsabilidad del Estado en la gestión de un servicio público tan esencial como el agua potable.
El proceso propuesto consiste en triturar las semillas de moringa y mezclarlas con agua para purificarla. Para purificar 20 litros de agua, se deben triturar unas 10 semillas, quitarles la cáscara y mezclar el polvo resultante con agua.
Luego, se debe agitar la mezcla durante tres minutos y dejarla reposar entre una y dos horas. Después, el agua se filtra utilizando un paño limpio para separar las impurezas. Aunque este proceso ha sido validado en estudios, su viabilidad en el contexto cubano sigue siendo cuestionada por los expertos.
La situación del agua en el país, agravada por la crisis energética y la ineficiencia del sistema, no debe ser resuelta con soluciones improvisadas que recaen sobre los ciudadanos.
El agua potable es un bien fundamental para la salud de los cubanos, y su calidad no debe depender de remedios caseros. Los expertos señalan que existen métodos más efectivos y seguros para tratar el agua, como la cloración y la instalación de sistemas de filtrado modernos.


