
Un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), con sede en Washington, alertó sobre las graves consecuencias que podría desencadenar un “colapso repentino del régimen” en Cuba.
En este sentido, la ‘think tank’ pidió a Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y otros actores internacionales prepararse desde ahora para una eventual crisis humanitaria y de gobernanza en la Isla.
El análisis sostiene que el deterioro interno, agravado por la presión externa y el bloqueo parcial del flujo petrolero, está aumentando el riesgo de un escenario de desestabilización política y social, aún más crítico que el actual.
Según el estudio, elaborado por seis investigadores de esa organización no partidista dedicada a temas de política internacional, la actual estrategia de presión de Washington podría estar acercándose a un punto de alto riesgo.
El CSIS advierte que la administración de Donald Trump podría equivocarse al intentar calibrar la presión suficiente para arrancar concesiones al régimen sin empujar al país hacia un colapso social de mayores proporciones.
De ocurrir una caída del sistema político o una prolongación de la crisis actual, el costo humano para la población cubana sería severo. El informe remarca que la frustración ciudadana va en aumento a medida que empeoran las condiciones de vida.
Ese malestar, sostiene, eleva el riesgo de disturbios sociales en un país cuya economía ya era frágil antes de que Washington intensificara sus exigencias de cambio político.
Aunque hasta ahora no se ha repetido una protesta nacional del alcance del 11 de julio de 2021, el documento recuerda que en marzo pasado el Observatorio Cubano de Conflictos registró 1.245 protestas, incluidas 556 acciones clasificadas como “desafíos al Estado policial”.

Para los autores del análisis, este tipo de hechos revela que las condiciones sobre el terreno son hoy incluso peores que las que precedieron al estallido social de 2021. Ese deterioro ocurre en medio de apagones, escasez de alimentos, fallas en el bombeo de agua potable, deterioro del sistema sanitario y problemas crecientes para prevenir y tratar enfermedades transmitidas por vectores.
si el régimen colapsara, no solo podrían sobrevivir elementos represivos, sino que también el vacío de poder podría fortalecer a actores violentos o criminales. El estudio advierte sobre una probable expansión de los mercados negros y de las economías ilícitas, con mayores recursos para redes criminales justo en un contexto en que las estructuras formales de seguridad se debilitarían y muchas fuerzas represivas podrían quedar sin salario, pero no sin capacidad de intimidación.

El documento advierte que los acontecimientos podrían acelerarse más rápido de lo que La Habana o Washington serían capaces de manejar. Entre los factores que podrían agravar la situación menciona un estallido de protestas masivas, la salida de figuras clave del Partido Comunista, como Miguel Díaz-Canel, o el colapso de las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos.
Uno de los principales temores del CSIS es que una implosión del sistema derive en un éxodo de gran magnitud. Mientras quienes tengan recursos intentarían abandonar la Isla, los más vulnerables quedarían expuestos a carencias aún más graves.
Las recomendaciones ante este posible panorama
Frente a ese panorama, el centro recomienda que EEUU y la comunidad internacional actúen de inmediato para preparar respuestas de contingencia. Propone abrir canales con el Programa Mundial de Alimentos, la OMS/OPS y el Comité Internacional de la Cruz Roja.
Los expertos también proponen crear un grupo de contacto diplomático para coordinar ayuda y orden básico en la fragmentación; y preposicionar asistencia como generadores, combustible, plantas de tratamiento de agua y logística alimentaria de emergencia.
También sugiere que el Comando Sur contemple reubicar recursos a Guantánamo y que el Congreso flexibilice sanciones para desligar la ayuda vital de los tiempos de una transición política.

“Es probable que los recursos militares y de la Guardia Costera estén entre los primeros intervinientes, y el Comando Sur de EEUU debería considerar reasignar los recursos de transporte aéreo desde la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo a la Estación Naval de Guantánamo, junto con la ayuda preposicionada para aumentar la asistencia con poca antelación”, dice el análisis.
En relación con las sanciones de Estados Unidos sobre Cuba, el CSIS plantea que el Congreso debería coordinar con la Casa Blanca cambios en aspectos clave de ese andamiaje legal para que la ayuda humanitaria no quede supeditada a los tiempos de una transición política.
El centro considera que esas restricciones pueden servir para sostener el compromiso de Washington con una salida democrática, pero advierte que, ante una crisis humanitaria de gran escala, tanto EEUU como sus aliados necesitarían un margen de maniobra mayor que el permitido por el actual régimen de sanciones.

