
Hace semanas, el presidente Donald Trump firmó la ley “One Big Beautiful Bill Act”, que distribuye el presupuesto de Estados Unidos para los próximos años y que entre otras cosas impone cambios drásticos en el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), los conocidos food stamps (bonos de comida).
La reforma introduce requisitos de trabajo y documentación más estrictos, lo que podría aumentar significativamente las cargas para muchas familias de bajos ingresos. Según un análisis del Georgetown Center on Poverty and Inequality, estas modificaciones son las más sustanciales en la historia del programa SNAP y cambian tanto las reglas de elegibilidad como los fondos federales.
El OBBA amplía los requisitos de trabajo para los beneficiarios de SNAP y Medicaid, lo que tendrá un impacto negativo especialmente en mujeres, madres solteras, mujeres mayores y mujeres de color. Estas mujeres ya enfrentan desafíos debido a trabajos inestables, beneficios limitados y responsabilidades de cuidado.
Según los expertos, trasladar la responsabilidad fiscal a los estados podría profundizar las disparidades, ya que algunos presupuestos estatales no podrán asumir los costos adicionales, lo que podría resultar en una reducción de beneficios o recortes en los programas de asistencia.
Las mujeres representan alrededor del 55% de los adultos no mayores de 65 años que reciben bonos de comida, y las madres solteras encabezan casi dos tercios de los hogares de SNAP con niños. Esta ley afectará directamente a aproximadamente 2 millones de mujeres más, muchas de ellas viviendo en hogares con niños.
A partir de la aprobación del OBBA, los adultos de entre 18 y 64 años, incluidos los padres de niños de entre 14 y 17 años, deberán cumplir con el requisito de trabajar al menos 80 horas al mes para mantener sus beneficios de SNAP. Esto podría resultar en la pérdida de ayuda para aquellas personas que no puedan cumplir con los nuevos criterios.
Muchos de los beneficiarios podrían perder acceso a los programas de asistencia no por incumplir las reglas de trabajo, sino por problemas con la documentación y la verificación de elegibilidad.
Además, el OBBA reducirá los fondos federales destinados a SNAP en casi 300 mil millones de dólares en los próximos diez años, y transferirá una mayor carga administrativa y de costos a los estados. La contribución de los estados al programa aumentará del 50% al 75%, lo que podría llevar a algunos estados a reducir la cantidad de personas inscritas o disminuir los beneficios.
La reducción de los fondos para SNAP podría incrementar la inseguridad alimentaria, especialmente entre mujeres y niños. Muchos hogares perderán total o parcialmente el acceso a los beneficios, lo que provocará un aumento de la demanda en comedores comunitarios y bancos de alimentos.
Kevin Thompson, CEO de 9i Capital Group, expresó su preocupación: “Muchas de las mujeres afectadas por estos cambios en SNAP ya están trabajando. El problema es que trabajar más reduce sus beneficios. El sistema está al revés: trabajas más, pero recibes menos”.
Alex Beene, instructor de alfabetización financiera en la Universidad de Tennessee, también advirtió sobre los efectos perjudiciales de estas reformas: “Las mujeres enfrentan muchos desafíos económicos, y estas nuevas reglas agravan aún más su lucha diaria por la estabilidad financiera”.
La implementación de los nuevos requisitos de trabajo y documentación comenzará para Medicaid en 2026 y para los requisitos ampliados de SNAP poco después, aunque algunos estados podrían implementar cambios antes mediante exenciones. Los legisladores ya están evaluando los impactos financieros y administrativos, y algunos advierten sobre la posibilidad de que los programas de seguridad social se vean reducidos o suspendidos.
¿Cómo funcionan los bonos de comida?
Los beneficiarios reciben una tarjeta electrónica (EBT) recargada mensualmente con fondos que solo se pueden utilizar en supermercados, mercados y otros comercios. La cantidad depende del tamaño del hogar, los ingresos y los gastos, como alquiler o servicios públicos.
SNAP tiene reglas estrictas sobre los productos que se pueden comprar, generalmente limitando artículos no alimenticios como bebidas alcohólicas y productos de tabaco. El programa busca reducir la inseguridad alimentaria y mejorar la nutrición de los hogares más vulnerables.
Tiendas minoristas en riesgo de quiebra por la disminución de los bonos de comida
Analistas indican que la disminución de los bonos de comida podría poner en grave riesgo a más de 27.000 tiendas minoristas en EEUU que abastecen a los ciudadanos portadores de los foods stamps.
Con el cambio en las reglas de elegibilidad y el aumento de los costos administrativos para los estados, algunas tiendas podrían enfrentar cierres debido a la caída en las ventas de alimentos y otros productos, lo que también podría llevar a la pérdida de empleos. Se estima que hasta 78.000 empleos en sectores relacionados, como el comercio minorista de alimentos y la agricultura, podrían desaparecer.
Las pequeñas tiendas de descuento, como Family Dollar y Big Lots, que son cruciales para las familias de bajos recursos, serían particularmente vulnerables. Además, la reducción en el gasto de los consumidores afectaría a grandes fabricantes de alimentos, como Conagra Brands y Kellogg.

como hay madres solteras con maridos en este pais los hijos los hacen artificial y si puede trabajar a trabajar esta bueno de mantener parasitos en este pais y con el dinero se van a cuba a vacilar a trabajar descarados BIEN POR TRUMP