
El 3 de enero de 2026, la administración de Donald Trump llevó a cabo la extracción del dictador Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. La operación militar estadounidense, denominada Resolución Absoluta, se ejecutó con precisión quirúrgica y provocó la muerte de al menos 32 cubanos que estaban desplegados en su mayoría como escoltas de Maduro.
Según lo confirmado por el propio régimen comunista de La Habana, todos eran miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) o del Ministerio del Interior (Minint) de Cuba.
Estaban en territorio venezolano “cumpliendo misiones solicitadas por las autoridades locales” y murieron en “cumplimiento del deber” al entrar en “acciones combativas” de “férrea resistencia” contra los atacantes. No obstante, no lograron su objetivo; todos murieron sin provocar bajas entre los estadounidenses y permitiendo que se llevaran a Maduro.
¿Quiénes son los cubanos muertos en Venezuela?
El régimen de La Habana no ha dado un listado oficial de estos cubanos, que no fueron víctimas inocentes, sino que murieron sabiendo a qué se enfrentaban. Sin embargo, algunos familiares de los fallecidos que fueron contactados antes de que la noticia se hiciera pública han posteado en redes sociales fotos y nombres para despedirse de sus seres queridos.
Entre los primeros nombres confirmados se encuentra Fernando Báez Hidalgo, un joven de 26 años originario de Río Cauto, en Granma. Báez fue vinculado con la Dirección de Seguridad Personal del Minint y señalado como escolta directo de Nicolás Maduro. Su nombre ha sido mencionado por varias fuentes coincidentes, aunque aún sin la confirmación oficial completa.
Otro nombre que ha circulado es el de Erduin Rosabal, natural de La Rinconada, Granma, quien también habría estado en el primer anillo de seguridad del presidente venezolano. En cuanto a Landy Osoria López, originario de Baire, Contramaestre, en Santiago de Cuba, varias fuentes lo han identificado como miembro de la seguridad del Estado cubano y parte del equipo de seguridad de Maduro.
Desde Santiago de Cuba, también ha emergido la identidad de Alejandro Rodríguez, quien a sus 33 años residía en el reparto Boniato. De acuerdo con testimonios recogidos por el periodista independiente Yosmany Mayeta, la familia de Rodríguez recibió versiones contradictorias sobre la localización de su cuerpo, lo que generó incertidumbre y confusión en torno a su muerte.
Otro nombre mencionado es Yordenis Marlonis, hijo de padres del poblado de Dos Caminos, Santiago de Cuba. Marlonis había sido guardaespaldas de altos funcionarios cubanos antes de ser desplegado en Caracas. Fuentes cercanas han confirmado su muerte, aunque los detalles sobre las circunstancias siguen siendo vagos.
Desde Pinar del Río, se ha confirmado la muerte de Yoel Caraballo, originario de Consolación del Sur. Caraballo, cuyo caso es uno de los pocos en los que se ha recibido una notificación oficial, fue identificado por la Dirección de Seguridad Personal del Ministerio del Interior como parte del contingente que murió durante el ataque.
Además, ha trascendido el caso de Yandri, aunque su apellido aún es desconocido. Su prima, Moraima Rodríguez, lo recordó con orgullo en redes sociales, confirmando que su familiar fue uno de los escoltas de Maduro, subrayando su “deber cumplido” en la protección del dictador.
eran represores, y ademas mercenarios. eso es lo que reciben muchos de los que son de ese tipo.
TODOS tenian que MORIR, fueron ejecutores de un vil proposito, proteger la vida del dictador responsable de miles de asesinatos, torturas, desapariciones, encarcelamientos y destierros.
En Cuba hubiesen sido REPRESORES de su pueblo, por intentar sostener la dictadura castrista, mejor MUERTOS que responsables de las muertes de cubanos luchando por la LIBERTAD
sorry, pero fue una lastima k no murieran mas, todo cubano que sea capaz de defender el comunismo en otras tierras, sabiendo que esa dictadura mata diariamente a centenares de sus hermanos en su propio país, ese cubano no merece vivir, yo rezo todos los dias porque EE.UU intervenga en Cuba, para que mi país, al fin sea libre