
El boxeador cubano Robeisy Ramírez confirmó la esperada revancha contra el mexicano Rafael “Divino” Espinoza, un enfrentamiento que tendrá lugar el 7 de diciembre en Arizona. Tras meses de negociaciones, el acuerdo con la promotora Top Rank se cerró antes de la subasta impuesta por la Organización Mundial de Boxeo (OMB), y formará parte de una emocionante cartelera junto a la pelea entre Emanuel Navarrete y Óscar Valdez.
Ramírez busca redimirse de la derrota sufrida en diciembre de 2023, cuando Espinoza ganó por decisión mayoritaria en un combate reñido. Desde entonces, el antillano ha trabajado intensamente en su preparación, logrando en junio una victoria por nocaut sobre Brandon León Benítez.
El próximo enfrentamiento no solo es una oportunidad para recuperar su título mundial en peso pluma, sino también para reafirmarse entre los mejores de su categoría. Sin embargo, en caso de perder podría ser muy perjudicial para conseguir nuevos combate con premios grandes. La afición espera una batalla tan electrizante como la primera.
El organismo regulador, presidido por Paco Valcárcel, avaló la necesidad de una revancha tras la intensa batalla del año pasado, que fue catalogada por muchos como una de las mejores de la temporada. Ramírez ha expresado en sus redes sociales su deseo de “disipar dudas” y recuperar el título perdido. El cubano promete un enfrentamiento en el que dará todo para coronarse nuevamente como campeón.
“Desde el momento en que se anunciaron las tarjetas con esa apretada decisión mayoritaria, mi equipo y yo hemos pedido la revancha. Tras haberme ganado la oportunidad, recuperaré mi título y me coronaré nuevamente como el Campeón Mundial Peso Pluma”, aseguró el nacido en Cienfuegos desde sus redes sociales.
A sus 30 años, el cubano ha tenido una carrera profesional destacada desde su debut en 2019. Con un récord de 14 victorias, dos derrotas y nueve nocauts, ha competido en la división pluma, donde actualmente ocupa el puesto número cinco a nivel mundial. Ramírez se destaca por su estilo de guardia zurda, con 64.29% de sus victorias por nocaut. En su trayectoria profesional ha peleado 104 asaltos en 16 combates.
En el amateurismo, el cubano se destacó como uno de los mejores boxeadores de la Isla, ganando dos medallas de oro olímpicas. Su primer oro llegó en los Juegos de Londres 2012 en la categoría de peso mosca, y luego repitió la hazaña en Río de Janeiro 2016 en la división gallo. Su habilidad técnica, velocidad y precisión lo convirtieron en una figura reconocida en el boxeo aficionado.

