
La influencer cubana Samantha Espineira desmintió esta semana las declaraciones de Sandro Castro, nieto del fallecido dictador Fidel Castro, quien aseguró en un video difundido en redes sociales haber mantenido una relación con ella.
La modelo respondió pocas horas después mediante un mensaje publicado en sus historias de Instagram, en el que rechazó de forma explícita la mentira, la difamación y el uso de la vida ajena como herramienta para ganar visibilidad.

Aunque Espineira no mencionó a Sandro Castro por su nombre, el contenido y el momento de su publicación dejaron clara su postura. En el texto, cuestionó a quienes fabrican relatos falsos desde una pantalla y los presentan como verdad, sin asumir las consecuencias personales, sociales o profesionales que ese tipo de exposiciones genera. Su mensaje funcionó como una negación directa de la supuesta relación y como una defensa de su derecho a la intimidad.
“Hoy se premia el ruido, no la verdad”, escribió la influencer, en una frase que muchos usuarios interpretaron como una respuesta frontal al video que circulaba desde horas antes. La publicación se viralizó con rapidez y recibió el respaldo de seguidores que valoraron su decisión de marcar distancia frente a una afirmación que consideran falsa y dañina.
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El video de Sandro Castro, compartido por el influencer anónimo Un Martí To Durako, se expandió por distintas plataformas y generó reacciones encontradas. Mientras algunos usuarios replicaron sus declaraciones sin pruebas, otros cuestionaron la legitimidad de exponer públicamente un vínculo inexistente, según la versión de Espineira.
A diferencia de Castro, la influencer optó por no convertir el tema en un intercambio público ni en un espectáculo digital. Además del mensaje publicado en sus historias, Samantha respondió de forma directa en la sección de comentarios del video: “A ver muchachito, no seas tan mentiroso. Si quieres ganar vistas y likes, habla de tu propia vida”.
Allí desmintió sin ambigüedades las afirmaciones de Sandro Castro y lo acusó de mentir para ganar visibilidad: “Dan pena las personas que por un poco de fama, por un poco de comentarios y likes, son capaces de difamar e inventar cualquier estupidez”.
En su respuesta, le pidió que hablara de su propia vida y cuestionó a quienes, en su opinión, recurren a la difamación para obtener vistas, comentarios y relevancia en redes sociales.
Espineira también rechazó de manera tajante cualquier vínculo personal con el nieto de Fidel Castro: “Yo te aseguro a ti que en mi vida me fijaría en un medio hombre como tú”.
Afirmó que jamás se habría interesado en alguien que, según dijo, demuestra falta de respeto al inventar historias sobre una mujer. En su comentario, sostuvo que este tipo de conductas descalifican a quien las protagoniza y advirtió que la exposición pública basada en falsedades puede tener consecuencias duraderas.
La reacción de los internautas fue inmediata y dividida. Mientras algunos usuarios respondieron con burlas y mensajes irónicos, otros salieron en defensa de la influencer y reclamaron respeto por su vida privada. Varias voces subrayaron que Espineira tiene derecho a relacionarse —o no— con quien desee, sin que su intimidad sea objeto de especulación o ataque público en redes sociales.

Hasta el momento, Sandro Castro no ha respondido al desmentido. Espineira, en cambio, dejó clara su posición: no validar una falsedad ni permitir que su nombre se utilice para alimentar narrativas ajenas. En un ecosistema dominado por el ruido, su mensaje fija un límite y reivindica el valor de la verdad frente a la viralidad.

