
El Senado de Estados Unidos, con el apoyo de los republicanos, bloqueó una resolución que obligaría al presidente Donald Trump a solicitar autorización expresa del Congreso antes de ordenar una intervención militar contra Cuba, en medio de un debate en Washington sobre los límites del poder presidencial para usar la fuerza en el exterior.
La medida fue respaldada por 51 votos a favor y 47 en contra, por lo cual no prospera la propuesta impulsada por los senadores demócratas Tim Kaine, Adam Schiff y Ruben Gallego.
Los legisladores sostienen que el mandatario ha pasado por alto la autoridad constitucional del Congreso para declarar la guerra, especialmente tras acciones militares recientes relacionadas con Irán y Venezuela.
El texto coloca a Cuba en el centro de una disputa institucional sobre el control de las decisiones bélicas.
El objetivo principal de la iniciativa es prohibir que las fuerzas armadas estadounidenses participen en hostilidades en el extranjero sin aprobación legislativa previa.
La votación también refleja un creciente rechazo político a nuevas intervenciones militares. Guillaume Long, investigador senior del Centro de Investigación Económica y Política, consideró que el caso de Cuba representa una oportunidad para frenar la escalada unilateral de la administración republicana y reafirmar los límites legales del Ejecutivo.
Long recordó que resoluciones anteriores sobre Irán y Venezuela ya habían mostrado divisiones profundas. En la Cámara de Representantes, una votación vinculada a Irán fracasó por siete votos en marzo y otra por apenas uno en abril.
En el Senado, la resolución sobre Venezuela quedó empatada 50-50 y fue resuelta con el voto decisivo del vicepresidente JD Vance.
Para el analista, estos márgenes estrechos revelan cansancio frente a los conflictos impulsados por Trump. Aunque los republicanos controlan el Congreso, varios legisladores temen el costo político en sus estados y distritos de respaldar guerras impopulares.
Por ello, la resolución sobre Cuba no solo se lee como un asunto de política exterior, sino como una prueba sobre la capacidad del Congreso para hacer valer la Constitución y limitar a Trump.

Kaine defendió la propuesta con una advertencia sobre los riesgos de otro intento de cambio de régimen. Según el senador, aunque Nicolás Maduro y Alí Jameneí ya no estén en el poder, sus estructuras políticas siguen activas y los conflictos recientes han dejado militares estadounidenses y civiles muertos. “Lo último que necesitamos es otro intento ilegal de cambio de régimen en Cuba”, afirmó.
La discusión se apoya en la Ley de Poderes de Guerra de 1973, que exige autorización del Congreso para mantener tropas estadounidenses en conflictos no aprobados. Esa norma obliga al presidente a retirar las fuerzas en un plazo de 60 días, prorrogable por 30 días si certifica una necesidad militar ineludible ante los legisladores.
La votación de este martes adquiere relevancia en el caso de Irán porque el primer plazo vence el 1 de mayo, dos meses después del inicio de los ataques contra Irán.
