
La opositora cubana Sissi Abascal Zamora llegará este jueves 14 de mayo a Miami con una visa humanitaria concedida por el Departamento de Estado de Estados Unidos, luego de una gestión impulsada por la Fundación Rescate Jurídico y coordinada desde el exilio por el activista y empresario Santiago Álvarez.
La salida de la joven ocurre tras cumplir parte de una condena de seis años de prisión por participar en las protestas del 11 de julio de 2021 en el poblado de Carlos Rojas, en Matanzas, uno de los episodios represivos más documentados desde las manifestaciones antigubernamentales que sacudieron Cuba.
Abascal, de 27 años, era considerada la integrante más joven de las Damas de Blanco encarcelada en la Isla. También forma parte del Partido por la Democracia Pedro Luis Boitel, organización opositora vinculada a varios activistas perseguidos por el aparato de seguridad cubano.
Desde su arresto enfrentó restricciones para recibir atención médica, visitas familiares y beneficios penitenciarios, según denuncias reiteradas de sus allegados y organizaciones de derechos humanos.
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La activista permanecía recluida en la prisión de mujeres La Bellotex, en Matanzas, bajo régimen severo y obligada a vestir uniforme carcelario. Su caso ganó atención internacional después de que familiares denunciaran problemas de salud y obstáculos para acceder a tratamientos médicos.
En septiembre de 2025, su madre, la opositora Annia Zamora, reveló que las autoridades penitenciarias le negaron por séptima vez un cambio hacia un régimen de menor severidad, pese a que la joven se recuperaba de una cirugía de urgencia por bartolinitis.
La operación quirúrgica ocurrió el 28 de agosto de 2025. Según la denuncia familiar, el procedimiento se realizó sin informar previamente a sus parientes. Días después fue devuelta al penal, aun cuando sus familiares aseguraban que el centro no reunía condiciones sanitarias para una recuperación adecuada.
La situación provocó nuevas críticas contra el sistema penitenciario cubano y alimentó campañas internacionales por su liberación.
El Departamento de Estado incluyó posteriormente a Abascal en la campaña “injustamente detenida”, iniciativa que expone casos de presos políticos y abusos documentados dentro de cárceles cubanas. Distintas organizaciones internacionales habían solicitado antes su excarcelación y advertían sobre el deterioro físico y psicológico de varios detenidos vinculados al 11J.
La historia de Sissi Abascal también refleja el peso político que han asumido familias opositoras dentro de Cuba. Es hija de Armando Abascal, integrante del Ejecutivo Nacional del Partido por la Democracia Pedro Luis Boitel y firmante del Proyecto Varela. Desde adolescente comenzó a involucrarse en actividades de disidencia y denunció limitaciones académicas por motivos ideológicos.
En una entrevista concedida en Miami en 2019 al periodista Ricardo Quintana para Martí Noticias, la joven afirmó: “Sueño con la psicología, pero el régimen no me permite estudiar por mi manera de pensar”.
Esa declaración volvió a circular en redes sociales tras conocerse su salida de Cuba y fue retomada por activistas del exilio que consideran su llegada a Estados Unidos como otro símbolo de las consecuencias políticas del 11J.
La excarcelación y posterior salida de Abascal ocurre en un contexto marcado por denuncias persistentes sobre presos políticos, vigilancia estatal y presión internacional sobre La Habana. Para sectores del exilio cubano, su caso confirma que la represión contra los manifestantes del 11 de julio continúa teniendo impacto años después de aquellas protestas que cambiaron el escenario político de la Isla.
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