
La maquinaria comunista del régimen castrista continúa haciendo “movimiento de cuadro” dentro de la estructura partidista y el pasado viernes sustituyó a Yuniasky Crespo Baquero, quien se desempeñaba como primera secretaria del Partido Comunista (PCC) en la provincia de Mayabeque.
A la reunión del pasado viernes asistió Roberto Morales Ojeda, miembro del Buró Político y secretario de Organización del Comité Central, quien reconoció el trabajo de la funcionaria durante los tres años en su cargo. Según la versión oficial, la “liberación” se produce con el objetivo de asignar a Crespo Baquero “otras responsabilidades” en el Comité Central.
Yuniasky Crespo Baquero cuenta con una amplia trayectoria en la estructura juvenil y partidista. Desde sus años escolares, ocupó roles en organizaciones estudiantiles y juveniles, incluyendo la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media y la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). Ha sido miembro del Secretariado Nacional de la FEU y desempeñó cargos relevantes en la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) tanto en Las Tunas como a nivel nacional.
Además, Crespo ha sido diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular desde 2013 y formó parte del Consejo de Estado entre 2013 y 2018. Ha recibido reconocimientos como las medallas “Conmemorativa VI Congreso de la FEU” y “45 Aniversario de la UJC”, y fue declarada Trabajadora Vanguardia en educación en 2009 y 2010.
Nuevo primer secretario importado desde el “nivel central”
En sustitución de Crespo Baquero fue designado Edelso Antonio Ramos Linares, de 51 años, quien hasta ahora se desempeñaba como vicejefe del Departamento de Política de Cuadros en el Comité Central del PCC. Ramos Linares es licenciado en Educación, con especialidad en Marxismo, Leninismo e Historia, y ha desarrollado una carrera política centrada en la actividad político-ideológica en Pinar del Río, donde fue primer secretario del Comité Municipal y miembro del buró ejecutivo provincial.
Ramos Linares también cuenta con experiencia en la presidencia de comisiones de trabajo del Comité Central y formación en Defensa y Seguridad Nacional en el CODEN. Su llegada a Mayabeque representa la intervención directa del “nivel central” para la gestión partidista en la provincia.
El PCC opera como una organización sectaria que desplaza y reubica a sus dirigentes sin consultar ni a sus propios miembros, ni mucho menos a la población en general. Esta práctica refleja un modelo autoritario donde las decisiones se toman en círculos cerrados, sin transparencia ni participación popular, lo que contribuye a un sistema político cerrado y poco democrático.
En el esquema de poder cubano, el primer secretario del PCC en una provincia es la máxima autoridad del territorio, con un control casi absoluto sobre la administración local y la dirección política. Por tanto, el nombramiento o la sustitución de esta figura no solo es un cambio burocrático, sino una intromisión directa en la vida política, económica y social de la región. Esta imposición vertical desconoce la realidad local y desatiende las necesidades y opiniones de la población.
En los movimientos recientes de cuadros, el PCC ha optado por importar dirigentes de otras provincias para ocupar cargos clave. Esta estrategia busca evitar la formación de redes clientelares o vínculos de corrupción locales que podrían comprometer la lealtad y el control del partido. Al traer a cuadros externos, el régimen pretende asegurar que sus representantes actúen con disciplina y obediencia al Comité Central, lejos de influencias o intereses provinciales. Para asegurarse de ello los cambian cada cierto tiempo.


Voy a dar mi opinión lo más enraizada a mis sentimientos como exmilitante y cubana. Está mujer desde que llegó a Mayabeque empezó una era de elitismo, que Tamara Valido había comenzado pero que no había progresado con los otros líderes políticos. Lo primero que hizo fue sacar la sede del PCC de Valle Rojo, lo que no fue algo sin acierto pero lo hizo solo en virtud de sus intereses, dejó a los organismos y organizaciones a su suerte, muchos de ellos aún andan sin un local digno para trabajar, pero decoró y acomodó sus precios con la ayuda del magnate Pedro Brito, dueño de la mayoría de los emprendimientos grandiosos de la provincia que acrecentó con el parque Los Pinos, al ser hermano de Ada Maris Brito, jefa de desarrollo local,baje ampara sus alianzas al PNUD para donaciones por contribuir a eliminar a mitigar el cambio climático, por eso hasta un charco inventaron allí con el auspicio de esta secretaria y del gobernador,quien desde inicios de su mandato tuvo un romance abierto con ella, sin miramientos ante ambos cónyuges y la opinión pública porque era evidente y no se cuidaba, sin tener en cuenta los valores que debieron representar, además está dirigente reabrió proyectos sin resultados ni seguimiento, los poblados están llenos de suciedades, improductividad y la población no ha recibido ninguno de los donativos que se han enarbolado después de eventos tropicales, no se conoce en educación y salud de los decomisos y donativos porque no se han visto beneficiados y logró una gran división entre la militancia propia de la sede provincial, figúrense que su alimentación estaba priorizada por encima de los trabajadores de allí y diariamente pasaban con cubos de mariscos, cerdo, productos de Vita Nueva y otros que iban de manos de Yunior el administrador del PCC para su carro o comedor personal, además de poseer una casa frente al polo, con todas las comodidades y confort, equipos de clima y otros que no describían el más mínimo ápice de austeridad ni deseo de ahorro, sus vínculos con Mirta la de TRD y de quienes poseían recursos, como Pedro Franco en la agricultura y sectores poderosos la han marcado como una de las mujeres más corruptas que han pasado por el podio político de Mayabeque, lo que garantizó con atenciones permanentes al primer nivel y la capital en detrimento de la prosperidad de este territorio que carece de abastecimiento y de constancia y fiscalización en puntos de venta, panaderías y otras unidades que garantizan la canasta mínima de la población, así como la electricidad, que volvió la vida del mayabequense un infierno sin planes, organización en los apagones y control de estos servicios tan inestables en luz municipios, a lo que sumo unas 50 o 60 libras que aumentó en peso corporal en estos años, por la comodidad y esplendor que vivió en su vida aburguesada de dirigente de tacones costosos y vestidos de la más alta costura. Nada que ver con el Guajiro ni con el cubano al que debe parecerse. Qué la destituyan, los corruptos sobran.