
Mientras los remanentes del ciclón Beryl se disipan en territorio estadounidense, el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés) confirmó la presencia de una nueva perturbación cerca de Florida.
Según el comunicado de esta agencia climática, el fenómeno se trata de una amplia vaguada de baja presión situada frente a la costa sureste, que estará generando algunas lluvias y tormentas desorganizadas.
El CNH indicó que las condiciones ambientales son marginalmente favorables para un desarrollo adicional. El pronóstico indica que se mantendrá en esa zona durante el resto de la semana y, para el fin de semana, podría moverse hacia Florida, Georgia o las Carolinas.
8am EDT July 10th: NHC is monitoring a trough of low pressure just off the SE U.S. coast. Environmental conditions appear only marginally favorable, & this system has a low (10%🟡) of development over the next couple of days before it moves inland this weekend.
Latest:… pic.twitter.com/dw5nSjZ00f
— National Hurricane Center (@NHC_Atlantic) July 10, 2024
Las probabilidades de que esta perturbación se convierta en un ciclón tropical en las próximas 48 horas y en los próximos siete días son bajas, estimadas en apenas un 10%. Este fenómeno ocurre en un contexto de actividad ciclónica temprana en el Atlántico, donde hasta ahora solo se han formado tres ciclones: las tormentas tropicales Alberto y Chris; y el huracán Beryl, que alcanzó inesperadamente la categoría 5.
Ese ciclón estableció un récord al inicio de la temporada afectando a las Islas de Barlovento, Jamaica, Islas Caimán, México y una parte de Texas. Su impacto ha llevado a la Universidad Estatal de Colorado (CSU) a actualizar sus predicciones sobre los ciclones para este año en Atlántico.
El equipo de expertos de la CSU, liderado por el doctor Phil Klotzbach, es reconocido por ofrecer predicciones estacionales de huracanes desde la década de los ochenta. Según sus estimaciones, la temporada podría ser una de las más intensas registradas, con hasta 25 tormentas con nombre, de las cuales 12 podrían convertirse en huracanes y 6 alcanzarían la categoría 3 o más.
El Dr. Klotzbach explicó que, aunque la actividad tropical temprana no garantiza con certeza lo que está por venir, la formación de Beryl como un ciclón con potencial destructivo puede ser indicativo de una temporada excepcionalmente activa.
Las aguas del Atlántico tropical se han enfriado ligeramente, especialmente cerca de las Islas Canarias, pero la Región de Desarrollo Principal (RDM) sigue con temperaturas récord, lo que favorece a la formación de huracanes potentes.
Parte del enfriamiento en el sur del Golfo de México y el oeste del Caribe se debe a que el huracán Beryl agitó las aguas frías desde el fondo. En esta situación también influye una alta presión subtropical del Atlántico más fuerte de lo habitual, la misma que empujó a dicho ciclón rumbo al Caribe.

