
La presencia de Silvio Rodríguez en Barcelona terminó trasladando a las puertas del Gran Teatre del Liceu una confrontación política que lleva décadas dividiendo a quienes defienden al régimen cubano y a los ciudadanos que han abandonado la Isla denunciando la falta de libertades.
Un pequeño grupo de cubanos se manifestó durante el concierto del trovador en la noche del martes 1 de septiembre, mientras entre los asistentes y simpatizantes del artista se escucharon consignas de respaldo a Fidel Castro, la Revolución cubana y el sistema político de la Isla.
Videos difundidos posteriormente en redes sociales muestran momentos de fuerte tensión verbal entre ambos sectores, incluido el uso contra los opositores de la palabra “gusano”, uno de los calificativos históricamente utilizados por el castrismo para deshumanizar y estigmatizar a quienes abandonan o cuestionan el proyecto revolucionario.
Los activistas acudieron con banderas cubanas y camisetas con el mensaje “Cubanos Libres”, además de carteles que llamaban al “Boicot” y advertían: “No financies la dictadura” y “No a los cómplices de la represión en Cuba”. El mensaje tenía como destinatario tanto a Rodríguez como al público que acudía a verlo.
Anoche fui al hermoso concierto de Silvio Rodríguez en Barcelona, al que llegó un grupo de 6 “personas” de la oposición cubana. Aquí os dejo un vídeo en el cual el gusano con la bandera grita “Viva Franco”, “Viva Abascal”. No se puede ser más fascista y rastrero! pic.twitter.com/M7RayOdlqv
— 🇵🇸 I support the Palestinian RESISTANCE 🇵🇸 (@Xi_Palestine) September 2, 2026
La protesta recuperó un conflicto que ya se había producido durante anteriores visitas del cantautor a España. En 2021, cubanos residentes en el país convocaron manifestaciones contra otro concierto de Silvio Rodríguez, al considerar que sus actuaciones internacionales ayudan a normalizar a una de las figuras culturales que durante décadas ha defendido el sistema político instaurado por Fidel Castro.
“Viva Fidel” frente a los cubanos que denunciaban la dictadura
La división podía observarse incluso antes de comenzar el espectáculo. Desde el interior del Liceu se escucharon expresiones como “¡Viva Fidel!” y “¡Viva Cuba!”, recibidas con aplausos por parte de los presentes. Otras crónicas de la velada registraron consignas como “¡Cuba sí, yankees no!”, mientras unas 2.300 personas abarrotaban el recinto.
El propio Gran Teatre del Liceu confirma que el espectáculo del 1 de septiembre fue organizado por un promotor externo y que no formaba parte de la programación artística de la Fundació del Gran Teatre del Liceu. La presentación abrió una gira española que continuará durante septiembre y terminará en Madrid el 4 de octubre.
Fuera del teatro, el escenario era completamente diferente. Los cubanos denunciaban encarcelamientos políticos, represión y falta de libertades en la Isla mientras partidarios del trovador respondían a las críticas.
La confrontación continuó después en Internet. Un usuario que aseguró haber asistido al concierto publicó un video del grupo opositor y calificó a uno de sus integrantes de “gusano”, además de describir a los manifestantes como “fascistas”.
ESTOS FUERON LOS PARTICIPANTES AL CONCIERTO DEL CASTRISTA SILVIO RODRÍGUEZ EN BARCELONA: LAS IMÁGENES HABLAN POR SÍ SOLAS
Por La Tijera NewsLas imágenes de los participantes en el concierto del trovador del Castrismo Silvio Rodríguez en Barcelona han generado reacciones y… pic.twitter.com/ycV1kxOJBP
— La Tijera News (@echezabaljd71) September 3, 2026
Otra publicación española abiertamente favorable al comunismo fue todavía más lejos y describió reiteradamente a los opositores como “gusanera” y “gusanos”. El episodio resulta especialmente significativo porque reproduce fuera de Cuba un vocabulario utilizado durante décadas para desacreditar a quienes se enfrentan al poder comunista.
El lenguaje de los actos de repudio reaparece en España
La utilización de “gusano” contra un opositor cubano tiene una carga histórica difícil de separar de los métodos de intimidación desarrollados por el castrismo.
Amnistía Internacional ha documentado cómo los denominados “actos de repudio” han sido empleados en Cuba para acosar e intimidar a personas críticas del gobierno, mediante concentraciones de partidarios oficialistas, consignas, hostigamiento verbal y, en numerosos episodios, violencia.
🇨🇺🎼🇪🇸| ¡Gracias Barcelona! Publicó Silvio Rodríguez hace apenas un par de horas en su sitio oficial @zurron_aprendiz, luego del éxito total de su primer concierto, en el Liceu de la ciudad capital de Cataluña, al que acudieron miles de personas.#CubaEsCultura pic.twitter.com/PThhw0CSGo
— Agencia Cubana de Noticias (@ACN_Cuba) September 2, 2026
La organización describe además una estructura en la que intervienen simpatizantes gubernamentales, organizaciones vinculadas al Partido Comunista y organismos de seguridad.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos advirtió nuevamente en 2026 sobre la persecución sistemática dirigida a silenciar a cubanos que reclaman libertad y democracia, en un país donde no existe pluralismo político ni elecciones libres.
Eso no significa que el enfrentamiento de Barcelona pueda considerarse un “acto de repudio” organizado desde La Habana. Hasta el momento no existen pruebas públicas que demuestren que la Seguridad del Estado, la embajada cubana o una organización comunista española concreta coordinara los insultos contra los manifestantes.
Lo relevante es la semejanza del mecanismo: ciudadanos cubanos protestan contra el gobierno de su país y algunos defensores del castrismo responden no discutiendo únicamente sus argumentos, sino recurriendo a una palabra históricamente empleada para desacreditar al disidente.
Silvio sigue defendiendo el sistema cubano
La protesta tampoco ocurrió alrededor de un artista políticamente neutral. Silvio Rodríguez continúa identificándose con el proyecto socialista cubano, aunque ocasionalmente critique determinadas decisiones gubernamentales.
En junio pasado, el trovador rechazó que la implantación automática de una democracia multipartidista garantizara una mejor situación para Cuba, mientras insistía en su defensa del socialismo. Meses antes había protagonizado una controversia todavía mayor cuando pidió un fusil AKM para defender Cuba ante una eventual intervención estadounidense.
El gobierno terminó convirtiendo aquella petición en un acto político: el ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Álvaro López Miera, le entregó simbólicamente un arma en presencia de altos representantes del poder cubano.
La estrecha relación entre el artista y las estructuras oficiales también quedó expuesta durante un concierto realizado en septiembre de 2025 en la Universidad de La Habana, donde un amplio operativo de seguridad fue desplegado alrededor de la presentación, a la que asistió Miguel Díaz-Canel.
Por ello, quienes protestaron en Barcelona consideran que comprar una entrada para una presentación del trovador no puede desvincularse completamente de su prolongado respaldo político al régimen.
Gritos de “Viva Franco” abren otro frente de polémica
Uno de los videos difundidos después del concierto muestra también un momento incómodo para los propios manifestantes. Un integrante del grupo aparece gritando “Viva Franco” y “Viva Abascal” mientras sostiene una bandera cubana. La grabación fue utilizada inmediatamente en redes para intentar presentar al conjunto de la protesta anticastrista como una movilización de extrema derecha.
Sin embargo, atribuir las expresiones de una persona a todo el exilio cubano sería igualmente incorrecto. Los mensajes principales visibles durante la concentración estaban dirigidos contra la dictadura cubana, la represión política y el apoyo de Silvio Rodríguez al sistema de La Habana.
El episodio demuestra además hasta qué punto la discusión sobre Cuba en España termina mezclándose con las divisiones de la política española: sectores de izquierda continúan contemplando la Revolución cubana desde una perspectiva romántica o antiimperialista, mientras numerosos cubanos que han vivido bajo ese sistema recuerdan una realidad marcada por la persecución de la disidencia y el encarcelamiento de manifestantes.
