
El régimen cubano desplegó un amplio operativo de la Seguridad del Estado en la Colina Universitaria y sus alrededores desde horas antes del concierto de Silvio Rodríguez este viernes 19 de septiembre a las 7:00 p.m., evento al que asistió el dictador Miguel Díaz-Canel, reconocido admirador del trovador.
El periodista independiente José Raúl Gallego informó, citando a una fuente de confianza, que la presencia de agentes fue notoria. En paralelo, la activista Lara Crofs denunció que varios edificios cercanos a la Universidad de La Habana habían sido ocupados por efectivos policiales.
Crofs también compartió en redes sociales imágenes de las largas colas para acceder al espectáculo, asegurando que se exigía el carné de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) como requisito de entrada, una medida que refleja el estricto control de las autoridades.
Tanto Gallego como Crofs coincidieron en que la organización del espacio difería de presentaciones anteriores, con disposiciones orientadas a limitar la movilidad del público y garantizar un ambiente totalmente vigilado. “Existe preocupación de que surja algún grito o evento fuera de lo normal, que rompa la imagen de ‘normalidad’ que por todos los medios el régimen intenta vender con estos espectáculos”, advirtió Gallego.
Rodríguez había manifestado su intención de dedicar el concierto a los estudiantes que protestaron contra el aumento de tarifas de Etecsa. La presentación en la escalinata de la Universidad de La Habana marcó el inicio de su gira latinoamericana de 2025.
Silvio Rodríguez es considerado la figura cultural más influyente en Cuba bajo el régimen castrista. Aunque en distintas ocasiones ha sido crítico con los problemas que atraviesa el país, ha reiterado que sigue siendo un defensor del sistema comunista y ha pedido que sus declaraciones no sean tergiversadas ni utilizadas para generar confusión política en una nación marcada por la censura y el control estatal.
El trovador ha insistido en que, pese a su condición de ícono cultural dentro de la Isla, sus palabras suelen ser distorsionadas, sobre todo cuando cuestiona deficiencias puntuales del sistema cubano. En ese sentido, ha advertido a quienes malinterpretan sus críticas como ataques a Cuba que sus señalamientos apuntan, en realidad, a fallas específicas y no a la negación del proyecto político que respalda.


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