
Ernesto Cordoví, médico oficialista que siempre ha defendido el sistema comunista cubano, encendió recientemente una polémica en redes sociales con otros dos médicos que en cierto modo fueron forzados a salir al exilio por sus opiniones críticas hacia el gobierno.
Según el vocero del régimen, desde 2019, cerca de 99 mil profesionales de la salud han abandonado el sistema, de los cuales 40 mil son médicos y 36 mil son especialistas altamente cualificados. La publicación marcó un cambio de tono en la postura pública de Cordoví, que durante años fue defensor del gobierno, y generó una fuerte reacción porque se evidencian las fallas del sistema comunista.
El galeno, señalado como agente de la seguridad del Estado, ahora admite que el éxodo de profesionales de la salud es un problema grave que amenaza con profundizarse si no se toman medidas urgentes. “Lo peor y que más me preocupa es que la tendencia va en ascenso, no hay una política para frenar y motivar a los profesionales a quedarse”, escribió en su post, desatando la polémica.
Este giro de Cordoví levantó sospechas entre sus colegas, muchos de los cuales lo ven como un defensor que ahora está comenzando a reconocer las fallas. Alexander Jesús Figueredo Izaguirre y Alexander Raúl Pupo, ambos médicos que abandonaron el país tras criticar el sistema, no tardaron en reaccionar.
Figueredo Izaguirre, quien sufrió represalias por su postura crítica y terminó saliendo de Cuba, lanzó una acusación directa: “¿Lo bueno? Hace tiempo que en Cuba no queda nada bueno, a no ser para los enchufados de la dictadura”. En su opinión, la crisis de la salud en Cuba no se resolverá mientras el sistema político se mantenga intacto.
Otro médico, Alexander Raúl Pupo, también intervino en la discusión. El galeno, quien fue expulsado del sistema de salud cubano por sus críticas, apoyó la postura de Figueredo y afirmó que la única solución viable es la eliminación de las restricciones y regulaciones que actualmente impiden a los médicos moverse libremente y mejorar sus condiciones de vida. “La única política que resolverá el problema es la supresión de movimiento y libertad a los médicos”, sentenció Pupo.
¿Qué hay detrás del cambio de Cordoví?
La participación de Cordoví en la polémica levantó muchas preguntas. ¿Qué llevó a un médico que había sido firme defensor del régimen a criticarlo ahora? Figueredo y Pupo no perdieron oportunidad de subrayar las contradicciones en su postura, preguntándole directamente por qué había borrado una publicación crítica sobre la muerte de una paciente gestante. “¿Y por qué quitaste el post de la muerte de la gestante?”, le preguntó Figueredo. La respuesta de Cordoví fue evasiva: “Lo quité por decencia, porque no quería que esa madre sufriera más, pero hasta ahí…”.
Esta explicación no convenció a sus detractores. Para Figueredo, la crítica de Cordoví no es sincera, y lo acusó de seguir defendiendo el sistema. Según ellos, lo que está detrás de este giro en el discurso del hombre podría ser una estrategia para salir del país ante la gravedad de la situación.
Un sistema de salud colapsado
Lo que ambos grupos tienen en común es el reconocimiento de que la situación es crítica. Cordoví expresó en su post que “la tendencia va en ascenso” y que en áreas como Pediatría, Anestesiología y Ginecología hay un déficit alarmante de especialistas. Sin embargo, mientras que Figueredo y Pupo insisten en que la raíz del problema es política, el vocero del régimen evita hacer comentarios directos sobre el gobierno, enfocándose en los síntomas más que en las causas estructurales.
Hasta ahora, el gobierno cubano no ha respondido directamente a las declaraciones de Cordoví ni a la polémica generada en redes sociales. Sin embargo, la creciente fuga de médicos y la falta de una política efectiva para detenerla se están convirtiendo en un tema difícil de ignorar. La pregunta que queda en el aire es: ¿Podrá el sistema sobrevivir a esta crisis sin cambios fundamentales?

