
El presidente de Estados Unidos Donald Trump elevó este fin de semana la presión sobre Irán al darle un plazo de 48 horas para reabrir “completamente” el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles del planeta para el suministro de petróleo.
El mandatario estadounidense advirtió en su red Truth Social que, si Teherán no cede dentro de ese tiempo, Estados Unidos atacará y destruirá varias plantas de energía iraníes, empezando por la mayor.
La amenaza llega en medio de una subida constante del precio del barril de petróleo que amenaza con crear una escala inflacionaria a nivel globlal. También hay fuertes tensiones con los fertilizantes, necesarios para la agricultura, y el gas natural licuado.
Por el estrecho de Ormuz pasa cerca del 20% del petróleo mundial y el 25% del gas natural licuado. Por la situación geografía Irán controla este espacio de mar de poco más de 35 kilómetros. Para otras naciones sin dominio territorial resulta casi imposible controlar la zona y asegurar que ningún barco petrolero que pase por allí sea atacado.
El mensaje del presidente estadounidense endurece aún más un escenario ya marcado por ataques, misiles, presión diplomática y amenazas cruzadas entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Luego de un primer ataque de EEUU e Israel que acabó con buena parte de la dirigencia del régimen persa, incluido el ayatola Ali Jamenei, Irán habría respondió con misiles balísticos contra Israel y también contra bases estadounidenses ubicadas en países del Golfo Pérsico. A eso se suma el uso de drones de largo alcance contra objetivos en ciudades como Dubái y Manama.

Algunos analistas ya contemplan un barril de petróleo de hasta 150 dólares si el estrecho permanece cerrado. Ese encarecimiento elevaría la inflación global, porque la energía atraviesa toda la cadena productiva: transporte, electricidad, calefacción, plásticos, fertilizantes, cemento y alimentos.
Cuando suben el petróleo y el gas, también aumentan los costos de producción y distribución, y eso termina golpeando a consumidores y empresas en numerosos países.
Países de Asia como China, India, Japón y Corea del Sur son el principal destino del crudo que sale por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, las repercusiones del mercado petrolero son mundiales y EEUU ya siente la presión económica del asunto.
Trump prometió una campaña corta en Irán, pero al parecer la estrategia inicial de que todo fuera como en Venezuela donde descabezado el líder se llegó a un acuerdo, no funcionó en la nación persa. La guerra está entrando en su cuarta semana y Trump lanzó una nueva amenaza.
