
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destituyó a Pam Bondi como fiscal general del país y designó de forma interina al fiscal general adjunto, Todd Blanche, para estar al frente del Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés).
A través de un post en la plataforma Truth Social, el mandatario dio a conocer la noticia con palabras de elogios a la ahora exfuncionaria. “Pam Bondi es una gran patriota estadounidense y una amiga leal que sirvió fielmente como mi Fiscal General durante el último año”, indicó al iniciar su publicación.
Al continuar, agregó: “Ella hizo un trabajo extraordinario supervisando una represión masiva contra el crimen en todo el país, con una caída drástica de los homicidios a su nivel más bajo desde 1900. Queremos mucho a Pam, y pronto asumirá un nuevo cargo muy necesario e importante en el sector privado, cuya fecha se anunciará próximamente”.
Para finalizar su mensaje, anunció Blanche para la atención interina del cargo, destacándolo como un jurista muy talentoso y respetado. La salida de Bomdi se produjo tras semanas de presión política por el manejo del caso Jeffrey Epstein y por varios reveses judiciales sufridos por la Fiscalía.
La información fue adelantada por Fox News y confirmada después por agencias como Reuters y AP. Según esos reportes, Trump comunicó a Bondi su cese a última hora del miércoles, en una decisión que sacude a una de las figuras más leales dentro de su gabinete desde el inicio del actual mandato en enero de 2025.
La destitución confirma que la fidelidad política no bastó para blindarla frente al desgaste acumulado. Distintos medios estadounidenses coinciden en que el mandatario estaba frustrado por la gestión de expedientes clave y por la incapacidad del DOJ para avanzar con fuerza contra algunos de sus adversarios políticos.
Desde hace meses, Bondi enfrentaba críticas por el manejo de los archivos vinculados al financiero y agresor sexual fallecido Jeffrey Epstein. El tema generó malestar no solo entre demócratas, sino también entre sectores de la base trumpista, que consideraban insuficiente y poco transparente la divulgación de documentos por parte del DOJ.
La controversia escaló hasta el Congreso, donde Bondi fue citada para declarar bajo juramento el próximo 14 de abril. Además, hubo tropiezos en tribunales respecto a investigaciones y acciones judiciales contra figuras consideradas enemigas de Trump.
Varias de esas ofensivas terminaron chocando con límites legales o recibiendo cuestionamientos por convertir al DOJ en un instrumento de represalia política.
Bondi, de 60 años, era una aliada de larga data del presidente. Su respaldo público a Trump se remonta a su etapa como fiscal general de Florida, y dentro del gabinete fue vista como una de las voces más alineadas con la agenda del mandatario.
Su sucesor interino, Todd Blanche, de 51 años, también es una figura estrechamente vinculada a Trump. Antes de llegar al gobierno, ejerció como abogado del republicano en el caso por pagos encubiertos a la actriz Stormy Daniels y representó además a Rudy Giuliani.
Esta es la segunda destitución del gabinete de Trump en menos de un mes. A principios de marzo, Kristi Noem fue removida como secretaria del Departamento de Seguridad Nacional y ahora es enviada especial del gobierno para la iniciativa Escudo de las Américas.