
La atención a los más vulnerables en Cuba sigue siendo uno de los mayores desafíos del régimen, que no ha podido garantizar una solución efectiva. Al contrario, la crisis económica y las carencias cotidianas hacen que cada las personas en situación de pobreza extrema crezcan por día.
La televisión oficialista reconoció esta realidad en un reportaje donde el Sistema de Atención a la Familia (SAF) del municipio Plaza en La Habana informó que cada día llegan entre 8 y 10 personas nuevas para anotarse.
El objetivo es obtener beneficios como el acceso a comprar a un precio subsidiado una comida diaria, elaborada en ese SAF. Sin embargo, el sistema de merenderos, que atiende a los ciudadanos más necesitados, se enfrenta a dificultades constantes.
De acuerdo con testimonios de residentes locales, los trabajadores hacen esfuerzos significativos para garantizar el almuerzo diario, a pesar de las carencias como la falta de agua, gas y proteína.
La atención social sigue siendo insuficiente para cubrir la creciente demanda, a pesar de los esfuerzos del sistema de trabajo social y la asistencia de entidades privadas.
Según datos del municipio Plaza de la Revolución, alrededor del 34,6% de la población local está compuesta por adultos mayores, muchos de ellos viviendo solos, lo que aumenta su vulnerabilidad.
Este sector, junto con aquellos en situación de pobreza extrema, es prioritario para recibir apoyo. No obstante, las personas deben pasar por una comisión que evalúa su caso y determina si pueden acceder a la ayuda.
La administración local explica que la identificación de personas vulnerables se realiza mediante un proceso de caracterización social. Los trabajadores sociales visitan a las familias, evalúan su situación y, en función de las necesidades, se decide si se les incluirá en el sistema de ayudas.
A pesar de la asignación de un presupuesto específico para atender a las personas en situación de vulnerabilidad, este sigue siendo insuficiente para cubrir las necesidades de todos los ciudadanos que lo requieren. Aumentan la cantidad de personas que requieren ayuda, pero disminuyen los recursos para ofrecerla.
Otras ayudas que se dan incluyen prestaciones monetarias temporales, pagos para el consumo eléctrico y asistencia a casas de abuelos y hogares de ancianos, pero el número de personas que necesitan este tipo de ayuda supera ampliamente la capacidad del gobierno.
A inicios de febrero, el dictador Miguel Díaz-Canel explicó la introducción de un cambio en la canasta básica que se distribuye en las bodegas cubanas, eliminando los productos importados debido a la falta de combustible y la quiebra estatal.
La propuesta propone que los municipios generen sus propios sistemas productivos, lo que ha sido criticado por economistas como Mauricio de Miranda, quien ve en esta “autonomía municipal” un intento de delegar responsabilidades sin una solución estructural a la crisis.
Además, la idea de modificar el “igualitarismo” en la distribución de alimentos es vista como incompatible con la insuficiencia de producción local y la creciente escasez de bienes básicos.


El 94% de la poblacion cubana es vulnerable y vive en condiciones extrema de pobresa, ademas de las condiciones insalubre de vida, plagados de ratones, cucarachas, chinches(bedbugs), mosquitos y los basureros que adornan los campos y ciudades como un entorno natural; debido a un gobierno fallido y un sistema economico-social obsoleto y arcaico.