
El robo de caballos en Cuba se ha convertido en una auténtica crisis que combina crueldad animal, abandono institucional y desesperación campesina, según animalistas independientes.
La organización Bienestar Animal Cuba (BAC) ha vuelto a advertir sobre la problemática en una denuncia pública donde describe como “mafia organizada” a grupos que se dedican a robar caballos y yeguas para sacrificarlos y comercializar su carne en el mercado negro.
El caso más reciente ocurrió en Jatibonico, provincia de Sancti Spíritus, donde un campesino y su padre perdieron una yegua que les fue arrebatada un domingo a las 11:30 de la mañana. La familia había invertido seis meses de trabajo para criarla y la utilizaba exclusivamente para desplazarse una vez por semana al pueblo en busca de alimentos.
No era la primera vez: el año anterior ya les habían robado otro animal. La policía, según la denuncia, no investigó en ninguna de las dos ocasiones.
La carne de caballo en Cuba: un mercado negro que crece con impunidad
Lo que hace particularmente grave este fenómeno es su dimensión comercial. Según BAC, no se trata de hurtos aislados, sino de una mafia organizada que opera con rutas establecidas, en este caso hacia la provincia de Ciego de Ávila.
Los caballos robados son sacrificados y su carne se vende de forma clandestina, alimentando un mercado negro que prospera gracias a la escasez alimentaria que sufre el país.
Para los campesinos, estos animales no son simplemente propiedad: son herramientas de trabajo esenciales y, en muchos casos, su único medio de transporte. Perder un caballo significa perder la capacidad de acceder a alimentos, de trabajar la tierra y de mantener un mínimo de autonomía en zonas rurales donde el transporte público es prácticamente inexistente.
El robo de ganado en Cuba: cifras oficiales que confirman la crisis
La gravedad de esta situación no proviene únicamente de fuentes independientes. Según información publicada por el medio oficialista Cubadebate en junio de 2025, los delitos contra la masa ganadera cubana experimentaron un repunte tras una breve disminución inicial ese mismo año.
El Grupo de Trabajo para la Prevención y Enfrentamiento al Delito reconoció que no se puede hablar de una reducción significativa ni en el delito general ni en el robo de ganado.
Investigaciones realizadas en seis provincias y diez municipios revelaron que, aunque se ha incrementado la aplicación de prisión provisional como medida cautelar, el esclarecimiento de estos delitos sigue siendo bajo. Las propias autoridades admitieron que los campesinos consideran que existe impunidad, una percepción que coincide exactamente con lo denunciado por BAC.
Los animales en Cuba: entre el abandono y la explotación
La denuncia de BAC pone de manifiesto una doble victimización. Por un lado, los caballos y yeguas son tratados como mercancía descartable por redes criminales que operan sin consecuencias reales.
Por otro lado, los campesinos que dependen de estos animales quedan desprotegidos ante un sistema que, según la organización, a veces incluso los multa a ellos en lugar de perseguir a los responsables.
Esta situación refleja un patrón más amplio en el que los animales en Cuba carecen de protecciones legales efectivas. A pesar de años de activismo por parte de organizaciones independientes que exigen una ley de bienestar animal, el marco legal sigue siendo insuficiente para prevenir y castigar este tipo de delitos.
BAC exigió que se investigue la red criminal que opera entre Sancti Spíritus y Ciego de Ávila, que se brinde protección real a los campesinos afectados y que se implementen medidas concretas para proteger a los animales. Mientras tanto, en las zonas rurales de Cuba, los campesinos siguen viviendo con el miedo constante de que el próximo amanecer traiga un corral vacío.

