
Un hombre de 36 años, identificado como Andrés Rivera Grass, fue arrestado ayer jueves por ser sospechoso de un intento de asesinato en primer grado, tras ser identificado en imágenes de vigilancia disparando a quien había sido su amigo.
Según Local 10, el incidente ocurrió alrededor de las 3:30 p.m. del pasado 16 de noviembre a las afueras de un negocio en la cuadra 2800 de West Third Avenue. De acuerdo con el reporte policial, la víctima, cuya identidad no fue revelada, estaba sentada cerca de un estacionamiento cuando el sospechoso llegó en un Cadillac negro y comenzó una confrontación.
Testigos indicaron que el acusado dijo en español: “regresaré”. Este hombre se fue, pero volvió y abrió fuego contra la víctima, quien de inmediato buscó refugio al correr peligro su vida.
La policía encontró múltiples impactos de bala en la escena y recopiló evidencia que posteriormente fue respaldada por declaraciones de la víctima y material de videovigilancia.
El martes, el agredido proporcionó una declaración jurada en el Departamento de Policía de Hialeah, identificando a Rivera Grass como el tirador. La víctima confirmó la identidad del sospechoso gracias a una fotografía presentada por los detectives.
Inicialmente, Rivera Grass negó los cargos, alegando que él había sido víctima de un tiroteo ese mismo día. Sin embargo, las autoridades obtuvieron nuevas imágenes de vigilancia el miércoles que lo muestran conduciendo un Jeep Cherokee negro, disparando a varias personas, incluida la víctima, y huyendo del lugar.
El sospechoso enfrenta cargos por intento de asesinato en primer grado con un arma letal y descarga ilegal de un arma desde un vehículo. Actualmente, permanece detenido en el Centro Correccional Turner Guilford Knight, donde la fianza aún no ha sido fijada, según registros de la cárcel.
Los detectives no han revelado el motivo detrás del tiroteo. La investigación sigue en curso mientras las autoridades intentan esclarecer las circunstancias que llevaron al enfrentamiento mortal.
En Florida, el asesinato en primer grado es uno de los delitos más graves dentro del sistema de justicia penal. Este crimen se sanciona con penas que van desde 25 años de prisión hasta cadena perpetua, reflejando el enfoque estricto que el estado aplica hacia este tipo de delitos. En ocasiones, los procesados también tienen que pagar multas de miles de dólares.

