
La viceprimera ministra Inés María Chapman Waugh visitó este jueves el V Coloquio Internacional Patria, celebrado en La Habana. Su mensaje a los comunicadores del país fue concreto: hay que transmitir la gestión del Gobierno desde la empatía y la identificación con los problemas del pueblo.
“La cuestión está en cómo informar con mucha sensibilidad”, dijo Chapman Waugh a la Agencia Cubana de Noticias. Llamó a los periodistas a “ponerse en la piel del otro que tiene los mismos problemas”. Instó a hacer historias de vida, a trabajar desde el corazón, a sensibilizar a los públicos. Lo que no mencionó fue cómo resolver esos problemas.
El coloquio se celebra en la Estación Cultural de Línea y 18, en el Vedado capitalino, con participantes de más de 25 países. Es presentado por el régimen como un espacio para perfeccionar la comunicación frente a lo que denominan agresividad imperial y noticias falsas.
Como ejemplo de buena comunicación, Chapman Waugh mencionó el Programa de Gobierno para la transición energética. Pidió a los periodistas entrevistar a personas que reciben paneles solares en hospitales, policlínicos y escuelas. Esas historias, dijo, deben “reflejar las labores en el terreno”. El terreno, sin embargo, luce diferente a lo que sugieren esas instrucciones.
Un país a oscuras
Este mismo jueves, la Unión Eléctrica pronosticó un déficit de 1.848 megavatios para el horario pico nocturno, lo que dejará sin electricidad a más del 60% del territorio nacional.
No es un evento aislado. Cuba acumula siete colapsos totales del sistema eléctrico en los últimos 18 meses. La interrupción del suministro de crudo venezolano desde diciembre de 2025 ha dejado a las termoeléctricas sin combustible para operar.
Recuperar la infraestructura eléctrica del país costaría entre 8 y 10 mil millones de dólares, una cifra que la economía cubana no puede ni imaginar hoy.
Historias que no se van a contar
Los paneles solares que Chapman Waugh pide convertir en historias de vida tienen además un límite que el propio Gobierno ha admitido: la energía solar fotovoltaica ha mitigado el apagón durante el día, pero no durante la noche, cuando los cortes son más prolongados y duros.
Más de medio millón de niños cubanos permanecen en jornada escolar reducida a causa de la crisis eléctrica, según datos de la ONU.
La contracción del PIB cubano continuó en 2025, con una caída estimada del 5% y una suma de más del 15% de descenso acumulado desde 2020. El modelo económico, según analistas, está agotado y sin capacidad real de transformación. Los cubanos lo sienten cada día en las filas para comprar pan, en las farmacias vacías, en el agua que no llega porque las bombas tampoco tienen electricidad.
Pedirle al pueblo cubano que se reconozca en un relato oficial de resiliencia y transformación energética, mientras más de la mitad del país duerme a oscuras, no es comunicación con humanismo. Es pedirle a quien tiene hambre que aplauda la receta. La empatía que Chapman Waugh les pide a sus periodistas tendría más sentido si primero la practicara el Gobierno que los convoca.

