
Durante la primera noche de la multitudinaria protesta de cubanos frente a la Embajada de Panamá en La Habana, hizo acto de presencia Orestes Llanes Mestre, vicepresidente del Gobierno de La Habana.
Llanes Mestre comenzó su interlocución asegurando que se encontraba frente a personas muy correctas y que “están reclamando un derecho que les asiste”.
Sus palabras fueron aplaudidas por las personas concentradas ahí que ni sabían siquiera quién era el dirigente.
“Estamos haciendo gestiones, como ustedes se merecen. La Revolución nunca ha dejado a su pueblo y a sus ciudadanos abandonados. Y lo que ustedes están reclamando es un derecho que les asiste porque cuando se les vendió el boleto, a nadie le dijeron que estaban sujetos a una visa temporaria”, dijo el cuadro político.
Los sucesos de la Embajada de Perú, ocurridos en 1980, dejaron un amargo precedente para el régimen comunista. En esa ocasión, cientos de cubanos invadieron la sede diplomática con el objetivo de lograr un salvoconducto que los hiciera salir de la Isla.
En un intento de evitar que la aglomeración de personas allí pudiera conducir a otro evento como este, Llanes Mestre incentiva la migración ilegal a Estados Unidos con sus palabras.
“Es correcto lo que ustedes están reclamando y nosotros estamos con ustedes también haciendo las gestiones. Cuando digo nosotros decimos gobierno (…) Nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores también haciendo las gestiones correspondientes, tratando de esclarecer, negociando con el gobierno panameño. Es decir, que ustedes no están solos en esta batalla”.
No es un secreto que la migración cubana se ha disparado en los últimos meses, a raíz de la “válvula de escape” que creó el régimen de La Habana con el apoyo de Daniel Ortega en Nicaragua.
“Están respaldados por nuestro gobierno –a todos los niveles– el reclamo que ustedes están haciendo”, dijo Llanes Mestre. “No los vamos a dejar solos”.
Vale aclarar, que en una búsqueda por los medios oficiales del país, Orestes Llanes Mestre ha sido jefe del subgrupo de Fiscalización y Control del Consejo de Defensa Provincial de La Habana. Es decir, el cabecilla de las miles de multas que se aplicaron a la población por incumplimiento de las medidas contra la COVID-19 y que en una gran mayoría eran injustas e impagables.
El último cargo que le quedó registrado en la propaganda comunista fue Coordinador del Gobierno de La Habana.
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