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PERIÓDICO CUBANO

A un año del 11J, ¿cuál ha sido el impacto de las protestas masivas en Cuba?

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A un año del 11J, ¿cuál ha sido el impacto de las protestas masivas en Cuba?

Mientras el castrismo militariza las calles por miedo, los cubanos recuerdan lo que realmente sucedió hace 12 meses

Díaz-Canel habla ante la ONU mientras cientos de cubanos están detenidos por ejercer su libertad de expresión

Miguel Díaz-Canel pasará a la historia como el presidente cubano que ordenó la brutal represión contra los manifestantes pacíficos de las protestas de mayor connotación en 63 años de dictadura. (Collage: Granma y S.O.S Cuba – Twitter)

Este 11 de julio de 2022 se cumple el primer aniversario de las mayores protestas ciudadanas que se han visto en Cuba en más de 60 años. Cubanos dentro y fuera de la Isla recuerdan hoy las históricas manifestaciones antigubernamentales que se vivieron en numerosas ciudades del país, cuando miles de personas salieron a las calles el 11 y el 12 de julio para exigir un cambio de vida.

Lo que empezó de manera espontánea en San Antonio de los Baños, provincia Artemisa, se propagó por las redes sociales y encendió la chispa a lo largo de la geografía nacional. Los antillanos mostraron su hartazgo por la escasez de medicinas y alimentos, los apagones, los bajos salarios, los altos costos de los bienes y servicios, la mala gestión del gobierno, así como la buena vida y la desfachatez de quienes están en la cúpula.

A un año de semejante muestra de rebeldía, analizamos qué ha cambiado en Cuba, para bien o para mal, a raíz de estos acontecimientos.

Impacto en la economía

La mala gestión de la economía por parte del gobierno, que afecta todos los ámbitos de la vida cotidiana en el país, fue uno de los factores que desencadenaron la ira colectiva hace un año. Por estos días, lejos de mejorar, han empeorado muchos de los problemas económicos que impulsó la salida del pueblo a las calles.

Se mantienen los altos precios de los productos de primera necesidad (cada vez más escasos), la inflación ha ido escalando a niveles escalofriantes, continúan los apagones y los bajos salarios alcanzan menos con el paso de los días.

El valor de la divisa extranjera en el mercado informal fue otro de los motores impulsores el 11J. En aquel momento, el euro subía de los 80 pesos cubanos, mientras el dólar y el MLC rondaban los 60 pesos.

Hoy la situación es peor: el euro alcanza valores por encima de los 120 pesos, el dólar llega a los 110 y el MLC ronda los 120.

El problema con el combustible también se ha agudizado. En las últimas semanas, medios oficialistas de La Habana han tenido que anunciar los pocos lugares donde los capitalinos pueden ir a encontrar este producto de vital importancia. Largas colas para comprar gasolina o petróleo se forman por todo el territorio nacional.

Lo único positivo en este tiempo, consecuencia directa de la presión que significó el 11J para el régimen castrista, fue la eliminación, temporal, de las restricciones aduanales para la entrada de alimentos y medicinas desde el exterior.

Sin embargo, no todos los cubanos tienen familiares y amigos en el extranjero que puedan llevarles artículos de primera necesidad; y tampoco esta es la respuesta. No puede ser responsabilidad del ser querido que radica en otro país el bienestar de los que quedan en Cuba; sino del gobierno, pero este ha mostrado su total incapacidad, así como su indolencia ante el sufrimiento del pueblo.

También aprobaron una nueva ley de micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), pero en medio de la grave crisis económica actual, y las habituales trabas del comunismo cubano, no representa una solución factible.

Otro aspecto que cambió fue el turismo. Con la flexibilización, en Cuba y el mundo, de las medidas para hacer frente a la pandemia de la COVID-19, se ha apreciado una entrada mayor de turistas con respecto al año anterior, aunque todavía resulta muy poco, y sirve para beneficio fundamentalmente de los militares cubanos que controlan las instalaciones turísticas.

¿Qué ha pasado en el ámbito político?

El 11J, en tanto hecho espontáneo, tomó por asalto a toda Cuba, incluyendo al alto mando que dirige el país. Por eso fue posible replicar las protestas masivas en tantos puntos del archipiélago, porque no se lo esperaban, no estaban alertas.

No obstante, no tardaron mucho en movilizar a sus cuerpos represivos. Policías, militares, agentes de las fuerzas especiales, oficiales vestidos de civil, militantes del Partido Comunista de Cuba (PCC) y jóvenes del servicio militar, fueron convocados para reprimir con brutal violencia a los manifestantes.

La organización Prisoners Defenders contabilizó que durante las protestas y en los días posteriores el régimen castrista arrestó a más de cinco mil cubanos.

“La razzia de detenciones continuó con la confiscación y revisión de todos los teléfonos móviles de los manifestantes. Igualmente, la inspección minuciosa de las redes sociales, buscando rostros indiscriminados de manifestantes. Así arrestaron, día tras día, en total, a más de 5.000 personas pacíficas”, refiere PD.

A raíz del 11J, la dictadura ha redoblado sus mecanismos de represión contra activistas, opositores, periodistas independientes y la población en general.

Los arrestos domiciliarios, las detenciones arbitrarias, las citaciones policiales, los actos de repudio, entre otros hechos, siguen haciendo imposible que en Cuba un ciudadano pueda expresar libremente cualquier tipo de inconformidad, incluso cuando no critiquen abiertamente al gobierno. Nada es permitido.

Además, ante el miedo a que se repita el 11J, durante estos 365 días el régimen ha movilizado a sus fuerzas y las ha mantenido alertas, al tiempo que ha militarizado las calles y ha enviado agentes para impedir que los opositores puedan salir a las calles los días que tenían sospechas de que pudiera desatarse alguna manifestación.

Así sucedió con la Marcha Cívica del 15N convocada en Cuba para el 15 de noviembre de 2021. La dictadura impidió que los principales líderes pudieran abandonar sus casas ese día, montó actos de repudio y llenó las calles de policías, para luego vanagloriarse de una protesta “fallida”.

Y así también han estado preparándose para este 11 de julio de 2022, para tratar de evitar cualquier intento de manifestación. Mientras militarizan las calles, buscan revertir el significado que tiene este día para los cubanos. Por eso, han anunciado que hoy “festejarán” la supuesta victoria “revolucionaria” ante “un golpe de estado vandálico”.

“El socialismo nos salvó ante la pandemia, el socialismo venció el intento de golpe vandálico y lo que realmente nosotros vamos a festejar como un primer aniversario el 11 de julio, es que el pueblo cubano y la Revolución cubana desmontaron un golpe de estado vandálico”, escribió en Twitter la Presidencia de Cuba.

Semejante manipulación no toma por sorpresa, pues el discurso político tampoco ha mejorado en estos últimos 12 meses. Por el contrario, el régimen ha redoblado su propaganda difamatoria contra todo aquel que alce su voz en contra, tergiversando los hechos a su antojo, como ha sido costumbre en estos 63 años.

La emigración cubana tras el 11J

En noviembre pasado, el gobierno de Nicaragua, también de carácter dictatorial, liberó el requisito de visado para los cubanos, tras acuerdos estratégicos establecidos con su aliado cubano.

Desde entonces, los originarios de la Mayor de las Antillas han llegado en cifras récord a la frontera de Estados Unidos con México, tras el largo recorrido emprendido desde territorio nicaraguense, principalmente.

En mayo pasado, el diario estadounidense The New York Times aseguraba que, según altos funcionarios de ese país, se espera que este 2022 lleguen cerca de 150.000 cubanos a EEUU.

También por mar han aumentado los intentos de abandonar la crisis económica y la represión política que se vive en Cuba, pese a que la mayoría son devueltos a la Isla, pues ya no está vigente la ley Pies Secos–Pies Mojados.

En el actual año fiscal, que inició en octubre pasado, más de 3.000 cubanos han sido arrestados y repatriados por la Guardia Costera norteamericana. Esa cantidad supera los totales contabilizados entre los periodos correspondientes a 2017 y 2021.

Dentro de la gran masa de cubanos que en estos tiempos busca dejar atrás su país, en una crisis solo comparable con el éxodo del Mariel de los años ochenta, figuran muchos de los principales líderes de la oposición.

Tras el 11J, el régimen se ha enfocado en despojar a los opositores de su influencia sobre la población, ya sea tomándolos como prisioneros o forzándolos a abandonar el país, por medio de amenazas directas o ejerciendo una represión constante que termina por intimidarlos; o bien porque al salir por determinados motivos e intentar regresar, las autoridades cubanas impiden su retorno.

En situaciones de este tipo se han visto reconocidas figuras como Tania Bruguera, Yunior García, Anamely Ramos, Saily González y Omara Ruiz Urquiola, por solo citar algunos de los nombres más conocidos, pero han sido muchos, muchos más.

El 11J de este 2022

Colas para comprar culeros en Matanzas

Las causas que llevaron al levantamiento social continúan hoy más presentes que nunca. (Foto: Girón)

Las protestas masivas del 11J de 2021 marcaron un antes y un después en la historia de Cuba. Mostraron al régimen que el silencio del pueblo no es sinónimo de apoyo al gobierno -por mucho que así intenten disfrazarlo-, y que en cualquier momento las insatisfacciones pueden desembocar en movilizaciones al grito de “Cuba libre”, “Abajo el comunismo”, “Díaz-Canel singa*”. Y eso hace temblar a la dictadura.

La histórica manifestación también permitió documentar y enseñar al mundo la represión que las autoridades castristas despliegan ante cualquier intento de protesta pacífica, reafirmando que los cubanos residentes en la Isla no tienen libertad para pedir una vida mejor.

Mito tras mito (“no existen presos políticos en Cuba”, “se respeta el derecho a la manifestación y a la libre expresión”, “el castrismo no es una dictadura”) cayeron el 11J para los que todavía tenían una venda en sus ojos.

Pero este histórico hecho tuvo un alto costo para muchos cubanos. La brutal represión llevó a la cárcel a miles de manifestantes, cientos de los cuales fueron procesados y condenados a prisión injustamente. Vidas destrozadas para dar el ejemplo y seguir infundiendo miedo para que las cosas no cambien.

Tras 12 meses del estallido social, ninguna de las insatisfacciones expresadas en las calles por la población ha mejorado. Las causas que llevaron al levantamiento continúan hoy más presentes que nunca.

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