
Agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) se encuentran en Cuba para indagar sobre el tiroteo ocurrido a finales de febrero en las costas de Villa Clara.
El enfrentamiento entre soldados cubanos, miembros de una tripulación de Guardafronteras, contra una lancha que arribó desde Florida dejó cinco personas muertas e igual cantidad de heridos, incluidos estadounidenses.
Según reveló CNN citando fuentes familiarizadas con la visita, la presencia del equipo técnico del FBI busca esclarecer de forma independiente la versión dada a las pocas horas por el Ministerio del Interior (Minint) en Cuba.
El gobernante Miguel Díaz-Canel había anunciado hace algunas semanas que se le dio permiso al FBI para que visitara la Isla y tuviera acceso a todas las evidencias recolectadas.
El régimen castrista acusa a todos los tripulantes de la lancha de terrorismo por involucrarse y planear una incursión armada. Según la versión ofrecida por funcionarios cubanos, la embarcación llegó a territorio cubano con 10 personas a bordo y con el propósito de ejecutar “un intento de derrocar al gobierno”.
Las autoridades del castrismo sostienen que, tras el arribo desde Florida, se produjo un enfrentamiento armado con guardias fronterizos cubanos, lo que dio paso a una operación con muertos, heridos y detenidos.
Además, la versión del régimen asegura haber hallado en la embarcación fusiles de asalto, municiones, chalecos antibalas y cócteles molotov, elementos con los que buscan sustentar su acusación contra los involucrados.
Un funcionario estadounidense citado por CNN afirmó que los investigadores no tomarán decisiones basadas únicamente en la información entregada por las autoridades cubanas, sino que intentarán verificar de manera independiente cada aspecto del incidente antes de adoptar una posición sobre el caso.
La visita del FBI resulta inusual por producirse en medio de una etapa de fuerte tensión entre Washington y La Habana. El desplazamiento de agentes federales ocurre después de que la administración de Donald Trump afirmara que la nación caribeña sería la siguiente en su agenda internacional y que muy pronto tomaría Cuba.
Asimismo, la visita contrasta con el mensaje que el propio FBI difundió el 31 de marzo, cuando volvió a presentar a Cuba como una amenaza persistente de espionaje para Estados Unidos.
En el video Your FBI: Counterintelligence – Cuba: The Neighborhood Spy, funcionarios de la agencia sostuvieron que el régimen ha preservado y financiado con prioridad su aparato de inteligencia, pese a décadas de crisis económica y aislamiento.
Ese material recordó episodios que marcaron la relación bilateral en materia de contrainteligencia. Entre ellos, la revelación de Florentino Aspillaga en 1987 sobre dobles agentes, así como los casos de Ana Belén Montes, Walter Kendall Myers, Gwendolyn Steingraber Myers y Víctor Manuel Rocha.
Para el FBI, esos expedientes muestran una estrategia prolongada de infiltración en instituciones sensibles del gobierno estadounidense por parte del aparato político de La Habana.