
En medio de la grave crisis económica que atraviesa Cuba, un nuevo espacio de lujo ha abierto sus puertas en La Habana, generando opiniones divididas. La cafetería del hotel Torre K, ubicado en el Vedado, es un lugar que ha sorprendido tanto a locales como a turistas con su propuesta gastronómica y su tipo de cambio para divisas.
Abierto todos los días de 8:00 a.m. a 8:00 p.m., este establecimiento ofrece a sus visitantes una opción diferente en un país donde la inflación y la escasez son temas cotidianos.
La cafetería abierta para todo público sin necesidad de estar hospedado destaca por su menú variado, que incluye opciones como pizzas margarita con ingredientes frescos, hamburguesas de res acompañadas de ensalada de col y una salsa BBQ, y una gran selección de bebidas como frappuccinos y batidos de chocolate.
A pesar de que algunos productos como los smoothies y cócteles sin alcohol no estaban disponibles al momento de la visita, la calidad de la comida sorprendió positivamente a los comensales.
Uno de los aspectos más llamativos de la cafetería es el tipo de cambio utilizado para los pagos. Mientras que para las empresas estatales el tipo de cambio del dólar es 1 x 24, para el público es de 1×120 y en el mercado informal la tasa es de 450 CUP por cada dólar, en la cafetería la tasa que aplican es de 1×370.
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La situación expuesta en el perfil de Instagram Menú Cuba, ha sido comentada ampliamente en las redes sociales, donde algunos usuarios se han mostrado sorprendidos por la diferencia en la tasa de cambio en un espacio aparentemente “privado” como este.
Otros, sin embargo, consideran que este es un reflejo de la realidad económica del país, donde los productos y servicios de lujo suelen tener precios exorbitantes en dólares. Especialmente se critica la falta de coherencia en las políticas económicas del gobierno cubano, que enfrenta una fuerte devaluación de su moneda y una creciente informalidad en las tasas de cambio.
El hotel Torre K, inaugurado en 2025 y conocido también como Iberostar Selection La Habana, se destaca no solo por su impresionante estructura de 42 plantas, sino también por ser el edificio más alto de Cuba. Su construcción estuvo a cargo del conglomerado militar GAESA, dirigido en ese entonces por el fallecido exyerno de Raúl Castro, Luis Alberto Rodríguez López-Callejas.
Sin embargo, su construcción ha sido motivo de controversia, pues mientras el gobierno presenta este hotel como un símbolo de modernidad y una apuesta por el turismo, muchos lo consideran un derroche de recursos en medio de una crisis de escasez.
Con una inversión de 200 millones de dólares, la Torre K ha generado críticas por priorizar la inversión en turismo de lujo frente a sectores esenciales como la salud, la educación y la agricultura.

