
Entre las historias sobre OVNIS vinculadas a Cuba, una de las más llamativas apunta a un supuesto incidente ocurrido en marzo de 1967 en el noreste de la Isla, donde un caza MiG-21 cubano habría desaparecido mientras perseguía una esfera metálica.
El caso ha circulado durante décadas como una leyenda urbana y ahora es parte de las publicaciones en redes sociales sobre fenómenos aéreos no identificados. No existen datos oficiales públicos que confirmen o descarten de forma definitiva lo ocurrido.
Según los investigadores Barry Greenwood y Lawrence Fawcett, el episodio resurgió a finales de la década de 1970 tras el testimonio de un exespecialista del Servicio de Seguridad de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Ese militar habría revelado detalles del caso al físico nuclear e investigador de OVNIS Stanton T. Friedman.
El especialista formaba parte del Escuadrón de Seguridad 6947, encargado de monitorear comunicaciones de radar y defensa aérea cubanas desde puntos como Cayo Hueso. De acuerdo con esa versión, operadores estadounidenses habrían interceptado transmisiones cubanas en las que se describía el seguimiento de un objeto no identificado a unos 33.000 pies de altura y cerca de Mach 1.
Los relatos señalan que Cuba envió dos cazas MiG-21 para interceptar el objeto. El piloto líder habría reportado una esfera metálica brillante, sin alas ni sistema visible de propulsión. Al no recibir respuesta por radio, supuestamente recibió la orden de disparar.
Según esa narración, cuando el piloto se preparaba para atacar, su compañero informó que el avión del líder se desintegró o desapareció en el aire sin explosión visible ni señales de impacto. Luego, el objeto habría ascendido rápidamente por encima de los 98.000 pies y se habría desplazado hacia Sudamérica.
La versión añade que las cintas y datos del incidente fueron enviados de inmediato a la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés). También sostiene que la pérdida de la aeronave cubana habría sido registrada oficialmente como un “mal funcionamiento del equipo”.
El caso tomó otro giro en julio de 1978, cuando el investigador Robert Todd, vinculado al grupo CAUS, recibió la visita de dos agentes del FBI. Todd había informado a la NSA su intención de contactar al gobierno cubano para solicitar información sobre el supuesto derribo o desaparición del avión.
De acuerdo con los relatos, los agentes lo interrogaron durante cerca de una hora, le leyeron sus derechos, citaron estatutos de espionaje y preguntaron por sus fuentes. También habrían dicho que actuaban a solicitud de la NSA.
Historiador cubano Maikel Mederos opina sobre esta historia
Al publicarse la historia sobre el encuentro del OVNI y el MiG-21 en el grupo de Facebook Cubanos en la Guerra de Angola, el historiador e investigador cubano Maikel Mederos Fiallo considera que toda esta anécdota es un invento.
En los comentarios del post, realizado el febrero pasado, Mederos Fiallo asegura que este relato no se encuentra en ninguno de los tres libros de la serie La Historia de los MiGs en Cuba, y tampoco va a ser parte del cuarto volumen, que saldrá a la venta en Amazon.
“Mis investigaciones históricas militares sobre la temática se basan en testimonios, documentos y bibliografías de pilotos, técnicos y navegantes cubanos. Esta cuestión en particular se la he preguntado a amigos que dedicaron su vida a la aviación militar cubana que han visitado mi casa y todos coinciden unánimemente en que es una leyenda urbana”, indicó.
El historiador aseguró que ha conversado con el jefe del primer escuadrón o PF-1, el piloto Bismark Torres Sosa, y hasta él descarta la veracidad de ese evento. “Yo he podido establecer qué pasó con cada serial militar de F-13, PFMA y U recibido por Cuba y tenemos los detalles de cada accidente”, agregó.
Para finalizar, indicó: “Un último detalle. En una fuerza aérea que no era tan numerosa y donde su personal se conocía bastante bien, un hecho de esa naturaleza no pasa inadvertido”.


