
Algunos empresarios y figuras del exilio cubano en Miami están recurriendo incluso a contactos personales cercanos al secretario de Estado Marco Rubio para intentar conocer qué planƒ iglƒea realmente Washington con Cuba, en medio de una creciente impaciencia por la falta de avances visibles hacia un cambio político en la Isla.
Un amplio reportaje publicado por The Atlantic revela que varios cubanoamericanos han buscado vías informales para hacer llegar mensajes al funcionario o conseguir información sobre sus próximos pasos.
Uno de los entrevistados aseguró estar utilizando como intermediario a un dentista relacionado con la familia de Rubio, mientras otro mencionó vínculos personales entre sus hijos. Nicolás J. Gutiérrez Jr., activista por la restitución de propiedades confiscadas en Cuba, mostró además mensajes enviados a un contacto del Departamento de Estado.
Cubanos en Miami buscan respuestas de Marco Rubio sobre Cuba
La ansiedad contrasta con las enormes expectativas generadas a comienzos de año. Rubio, cubanoamericano y una de las figuras con mayor influencia sobre la política de Donald Trump hacia América Latina, fue visto por sectores del exilio como una oportunidad histórica para aumentar la presión sobre La Habana.
Las expectativas crecieron todavía más después de que Trump colocara públicamente al secretario de Estado en el centro de su estrategia cubana y pidiera estar “atentos” a lo que Rubio haría con Cuba.
Sin embargo, The Atlantic describe ahora un ambiente más cauteloso. Personas entrevistadas por el medio reconocen que no conocen un plan secreto de Washington y que las decisiones finales tampoco dependen exclusivamente del jefe de la diplomacia estadounidense.
El cambio de percepción también coincide con un tono más diplomático del propio Rubio. Durante una comparecencia en Nueva York el 23 de septiembre, afirmó que Cuba tenía una “oportunidad” para iniciar cambios políticos y económicos y que Estados Unidos estaba dispuesto a ayudar si las autoridades cubanas estaban abiertas a ese proceso.
Días después, sin embargo, el funcionario volvió a elevar la presión al asegurar que Cuba “ya ha caído” y reclamar una transición política.
Las negociaciones entre EEUU y Cuba siguen sin un avance decisivo
Otro elemento que alimenta la incertidumbre es el aparente estancamiento de los contactos con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro. Según la investigación, el proceso se frenó después de que Washington planteara la salida de Miguel Díaz-Canel, un punto que Periódico Cubano ya abordó al revelar la condición que habría paralizado los contactos con “El Cangrejo”.
El Gobierno estadounidense no ha anunciado que las conversaciones hayan terminado definitivamente. De hecho, el Departamento de Estado ha reconocido que Washington continúa considerando diferentes opciones respecto a Cuba.
Por ello, no existe hasta ahora evidencia pública de una decisión estadounidense de ejecutar una intervención militar en la Isla ni de un calendario definido para provocar un cambio de gobierno. El artículo de The Atlantic refleja principalmente las expectativas, preocupaciones y versiones recogidas entre miembros del exilio.
El exilio prepara proyectos mientras espera señales de Washington
Parte de esa comunidad lleva meses elaborando propuestas para una eventual transición. Empresarios cubanoamericanos crearon comités especializados en energía, infraestructura, inversión y reconstrucción económica, e incluso han estudiado una futura bolsa de valores.
Periódico Cubano informó recientemente sobre empresarios del exilio que preparan proyectos para una Cuba poscomunista, algunos de los cuales aseguran estar listos para movilizar capital hacia la Isla si ocurre una transición.
Pero la investigación muestra una diferencia cada vez mayor entre esos planes y lo que efectivamente ha ocurrido en Washington. Mientras algunos sectores de Miami continúan diseñando escenarios para el futuro cubano, siguen sin conocer con precisión cuál será el próximo movimiento de Trump y Rubio.
Ese vacío explica por qué contactos personales, correos, reuniones privadas y relaciones familiares se han convertido en vías utilizadas por algunos cubanoamericanos para intentar acercarse al hombre en quien depositaron buena parte de sus expectativas sobre Cuba.
