
La administración del presidente Donald Trump tendría entre sus planes sobre Cuba la deportación de hasta 500.000 migrantes que llegaron a Estados Unidos en los últimos años, según declaró el excongresista demócrata Joe García al diario Palm Beach Post.
“Esto es algo que Trump quiere”, dijo el exlegislador, quien asegura mantener contactos sobre el tema con funcionarios del actual gobierno republicano y representantes del régimen castrista.
El tema formaría parte de las negociaciones surgidas a causa de la enorme presión de Washington sobre La Habana. Entre los cubanos bajo riesgo de expulsión estarían beneficiarios del programa de parole humanitario y personas consideradas “excluibles” por haber cometido delitos.
Ese programa permitió la entrada legal y temporal de cientos de miles de ciudadanos de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela, pero luego la administración Trump avanzó en la revocación de esas protecciones migratorias, afectando a 532.000 beneficiarios de esas cuatro nacionalidades.

El punto más sensible es la capacidad real de Cuba para recibir a una cifra de esa magnitud. García reconoció que el país “no está en posición de recibir a 500.000 personas”, en medio de una crisis económica marcada por el deterioro de los servicios básicos, la falta de oportunidades y la salida masiva de población.
Para el régimen cubano, aceptar una devolución de esa escala implicaría absorber una presión social adicional en un país ya golpeado por la escasez y la falta de libertades.
Según el excongresista, una de las fórmulas discutidas por las autoridades contempla permisos de trabajo y una autorización para ejecutar las deportaciones de manera gradual, “en un marco de años”.
Asimismo, se habría planteado que los cubanos sin antecedentes penales, sin deudas pendientes, cumplidores de la ley y contribuyentes pudieran acceder posteriormente a visas de turismo para visitar con frecuencia EEUU tras regresar a Cuba.
Entre enero y mayo de 2026, EEUU ha deportado a 612 cubanos mediante 18 operativos. Desde el comienzo del segundo mandato de Trump, el total de devoluciones a Cuba asciende a 1.952 personas, según el reporte citado.
Las conversaciones no se limitarían al tema migratorio. El reporte señala que Washington y La Habana también han abordado la liberación de presos políticos, reformas económicas y políticas, compensaciones por propiedades confiscadas después de 1959 y el eventual levantamiento del embargo estadounidense.
Sobre los presos políticos, García afirmó que EEUU exige su liberación y advirtió que no hacerlo sería “inaceptable” para el electorado cubanoamericano. También sostuvo que la Administración Trump ha sido clara en reclamar una apertura económica real, y no solo limitada a determinados sectores autorizados por el régimen.
En cuanto a las sanciones, García consideró que Trump está en una “posición histórica” para negociar con Cuba e incluso levantar completamente el embargo. El exlegislador también mencionó una posible reintegración de Cuba a organismos multilaterales como la OEA, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, en caso de que se levanten las sanciones económicas.

