
Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como El Cangrejo, ha pasado de ser la sombra silenciosa de su abuelo Raúl Castro a convertirse actualmente en el principal interlocutor de Cuba con la administración de Donald Trump.
Durante más de una década, este coronel del Ministerio del Interior cumplió una doble función: guardaespaldas y asistente personal del patriarca de ahora 94 años. Susurraba nombres de funcionarios al oído de su abuelo en actos protocolarios y lo alertaba cuando la prensa extranjera entraba en la sala.
Su presencia era constante pero invisible: la prensa estatal cubana jamás ha mencionado su nombre ni su vínculo familiar. Ahora, en un momento de máxima tensión entre Washington y La Habana, El Cangrejo ha emergido como figura central en unas negociaciones que podrían redefinir el futuro de la isla.
La administración Trump lo considera la persona más cercana a Raúl Castro, quien sigue siendo, según los analistas, la única figura capaz de ordenar un cambio drástico en las relaciones bilaterales.
Lo que Sandro Castro reveló sobre su primo El Cangrejo
Las declaraciones más reveladoras sobre El Cangrejo no provienen de Washington ni del aparato diplomático cubano, sino de su propio primo.
En conversaciones con el corresponsal de CNN en Cuba, Patrick Oppmann, en marzo pasado, Sandro Castro dijo que El Cangrejo “tiene la confianza de su abuelo. Ha arriesgado su vida por él. Por eso le han dado tanta confianza”.
Pero fue más allá. Sandro Castro afirmó que, pese a sus vocaciones aparentemente opuestas, ambos primos comparten gustos por los autos de lujo, los yates y la vida nocturna de La Habana, privilegios reservados a una pequeña élite con dólares para gastar.
Y lanzó la frase más llamativa: “Él es chévere. Tampoco es comunista. Él también quiere que las cosas se abran”. Esa confesión resulta especialmente significativa si se considera que El Cangrejo ahora negocia en representación de un sistema que, al menos en teoría, se define como comunista.
Dudas sobre las negociaciones de EEUU con El Cangrejo
El ascenso de Rodríguez Castro no está exento de contradicciones ni de críticas. Es hijo de Deborah Castro y del fallecido general Luis Alberto López-Calleja, quien dirigió GAESA, el consorcio militar que controla gran parte de la economía cubana a través de hoteles, marinas y otros negocios.
Si las negociaciones con Trump avanzan, El Cangrejo estaría en posición de beneficiarse directamente de cualquier inyección de capital estadounidense.
Juan González, exdirector para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional bajo Biden, expresó su escepticismo ante CNN. Señaló que Washington parece estar empoderando a los Castro al negociar con el nieto de Raúl a expensas del presidente Díaz-Canel, y advirtió que cualquier acuerdo que El Cangrejo negocie incluirá necesariamente la supervivencia del régimen.
González tampoco ocultó su sorpresa, ya que nunca consideraron a El Cangrejo un actor principal dentro del Partido Comunista. Su conclusión fue contundente: no está claro que la administración Trump tenga un plan definido para Cuba y hay mucha improvisación en marcha.
Lo cierto es que el destino de millones de cubanos podría depender ahora de un hombre al que su propio primo describe como alguien que no cree en el sistema que representa.


Then, hurry up and tell your uncle to get the f*** out of the country. And change and worry about the people. Instead of himself in his rich regime of cronies.
Claro que no es Comunista, como Fidel y Raúl no lo son tampoco, ellos son Socialistas, que es lo jodido del caso, Cuba es un Paiz Socialista, que es la peor ideología creada por el hombre en la historia de la humanidad, es la única que da una dictadura total, cruel e inhumana; el Comunismo nunca ha existido por ser demasiado bueno, el Comunismo es sinónimo al Paraíso y Adán y Eva comieron del fruto del árbol prohibido por Dios y se acabó el Comunismo.