
Mientras el sector turístico de Cuba atraviesa por uno de sus momentos más críticos por la escasez de combustible en los aeropuertos, el gobierno de la Isla acude a un lejano país de Asia con el objetivo de atraer visitantes mediante una colaboración en materia turística.
El objetivo del régimen es ahora Camboya, un país ubicado a unos 15.000 km de La Habana y vecino de naciones del sudeste asiático como Tailandia, Vietnam, Laos, Birmania (Myanmar), Malasia, Singapur, Brunéi, Indonesia y las Filipinas.
Según informó la agencia oficialista Prensa Latina, las autoridades de ambos países están cerca de firmar un memorando de entendimiento que podría abrir la puerta a un nuevo enfoque turístico hacia la Isla.
El ministro de Turismo de Camboya, Huot Hak, y el viceministro de Turismo de Cuba, Adalberto Venero, mantuvieron una reunión en Phnom Penh esta semana, donde discutieron la posibilidad de llevar a cabo un memorando durante la próxima Feria Internacional de Turismo de Cuba (FitCuba).
Aunque el acuerdo aún está en fase de negociación, los funcionarios de ambos países ya están trabajando en los detalles para hacer efectiva la colaboración.
La iniciativa busca organizar viajes de familiarización entre ambos destinos, con el propósito de promover conjuntamente las opciones turísticas de Camboya y Cuba, además de fomentar la diversificación económica y explorar nuevos mercados.
En Camboya, Venero destacó el “gran potencial” de Cuba en el ámbito turístico y se reunió con las principales asociaciones turísticas del país para promover posibles negocios. No obstante, estos esfuerzos no han tenido el impacto esperado.
Las autoridades cubanas, en su afán por revitalizar el sector, hablan de oportunidades de inversión extranjera en el turismo, pero estas propuestas parecen desajustadas con la crisis estructural que enfrenta la Isla.
La industria turística de Cuba sufrió un notable retroceso en 2025, con una disminución del 18% en la llegada de turistas internacionales en comparación con el año anterior.
Según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), hasta diciembre, Cuba recibió 2.604.092 visitantes, lo que representa el 86,6% de los turistas registrados en 2024. Este descenso se traduce en una pérdida de 404.621 viajeros.
El impacto ha sido más significativo en los principales mercados emisores, como Canadá y Rusia, donde los flujos de turistas cayeron un 12,4% y un 29%, respectivamente. Sin embargo, a pesar de la caída general, países como Argentina y Colombia se destacaron por registrar incrementos en sus llegadas a Cuba, con un crecimiento del 13,6% y 8%, respectivamente.
La escasez de combustible en los aeropuertos cubanos se debe a un embargo petrolero de Estados Unidos, mediante una orden ejecutiva que impone aranceles a países que surtan de petróleo a la Isla.
Luego de la entrada en vigor de dicha medida, apareció un informe del sistema internacional de NOTAM (Notice to Air Missions), que reveló la falta de combustible Jet A-1, estándar utilizado por la aviación comercial, en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana.
El aviso, con la advertencia “JET A1 FUEL NOT AVBL” (“no hay combustible Jet A-1 disponible”), establece un periodo de vigencia desde el 10 de febrero de 2026 a las 05:00 UTC hasta el 11 de marzo de 2026 a las 05:00 UTC, con estado activo.
Aunque el régimen cubano rechazó este desabastecimiento y aseguró que las operaciones en sus terminales aéreas seguían con normalidad, aerolíneas internacionales como Air France e Iberia comenzaron a implementar medidas preventivas para evitar riesgos ante una posible escasez de combustible.
Por otro lado, las aerolíneas rusas Rossiya y Severny Veter (Nordwind) anunciaron que evacuarán a sus turistas desde la Isla en los próximos días debido a la grave escasez de combustible para aviones.

