
Abelardo de la Espriella, ganador del preconteo de la segunda vuelta de la elección presidencial de Colombia, expresó durante su campaña una postura abiertamente favorable a un cambio político en Cuba.
El abogado derechista aventajó por cerca de 250.000 votos al candidato oficialista Iván Cepeda en los resultados preliminares de las elecciones celebradas ayer domingo. Sin embargo, la proclamación definitiva deberá esperar por el escrutinio oficial, que es el procedimiento con validez jurídica en Colombia.
Cuando se encontraba en campaña, De la Espriella escribió en redes sociales: “Estados Unidos va a liberar a Cuba, y la mejor manera de hacerlo es convertirla en un Estado Libre Asociado, como Puerto Rico”.
El entonces aspirante a la presidencia de Colombia aseguró que la única forma de reconstruir el desastre ocurrido durante más de 60 años de comunismo es con un esquema de estabilidad, institucionalidad y libertad real.
“Cuba ha sido la cabeza de la serpiente: el cerebro del comunismo en América Latina durante décadas. Desde allí se ha irradiado una ideología que ha empobrecido naciones y ha sometido pueblos. Ya cayó Venezuela, que era parte del cuerpo de esa serpiente. Pero la cabeza sigue viva: es Cuba”, comentó.
El abogado vinculó directamente esa advertencia con su rival electoral. Acusó al oficialista Iván Cepeda de intentar convertir a Colombia en el nuevo centro del movimiento socialista latinoamericano y cerró su publicación preguntando a sus seguidores: “¿Lo vamos a permitir?”.
Sus declaraciones adquieren una mayor relevancia tras el resultado electoral colombiano y en momentos en que el presidente estadounidense Donald Trump ha endurecido su discurso hacia La Habana.
En una entrevista con Axios, Trump afirmó que una eventual operación estadounidense en Cuba podría parecerse a la acción ejecutada en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro. El mandatario consideró que la cercanía geográfica de la Isla facilitaría cualquier despliegue, en contraste con operaciones militares en territorios más alejados.
La presión de Washington hacia el régimen castrista ocurre por varios frentes. Por una parte, se encuentra el despliegue del portaaviones Nimitz en el Caribe que en los últimos días ha hecho pruebas de ataque en la región.
En el ámbito jurídico se encuentra la emisión de cargos formales en EEUU contra el expresidente Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, ocurrido el 24 de febrero de 1996.
Aquel ataque dejó cuatro muertos: Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña, Carlos Costa y Pablo Morales. Las aeronaves civiles, pertenecientes a una organización del exilio cubano en Miami, fueron derribadas por aviones militares cubanos.
Además, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, arribó a la base naval de Guantánamo, donde dio un mensaje a las tropas sobre Cuba, además de realizar rutinas de ejercicio con los militares.