En un sentido y protocolar acto, las autoridades españolas rindieron homenaje civil a quienes la pandemia les quitó la vida. El encuentro sirvió para hacer un llamado a la unidad y a mantener el recuerdo y la dignidad de las víctimas del coronavirus, para lo cual el Estado y el rey Felipe VI ha pedido actuar unidos, desde “el respeto y el entendimiento”, para superar la crisis.
La ceremonia, celebrada con sobriedad en el Patio de la Armería del Palacio Real, ha congregado a los reyes y sus hijas, al Gobierno, a los poderes del Estado, a todos los presidentes autonómicos y a los principales cargos de la UE y de la OMS.
Para no desvirtuar el objetivo del acto, que es rendir honor a los caídos, sólo han intervenido, además del rey, un familiar de un fallecido y una enfermera en nombre de las víctimas y de quienes trabajaron en primera línea durante el estado de alarma.
“No olvidemos nunca la lección aprendida”, ha rogado a los poderes públicos Aroa López Martín, enfermera jefa de Urgencias del hospital Vall d’Hebrón, para reconocer la labor de los sanitarios y pedir que no se baje la guardia ante los rebrotes que hay en toda España.