
La Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa), entidad estatal que mantiene el monopolio sobre ese sector en toda la Isla, estará obligada a pagar un alto porcentaje de sus ingresos en impuestos, según quedó determinado en la ley del presupuesto del Estado promulgada en la Gaceta Oficial No. 127 del 30 de diciembre de 2025.
Según lo dispuesto, Etecsa afrontará un impuesto sobre utilidades del 35% y un gravamen adicional del 5% por los servicios que ofrece. Estos impuestos se aplicarán tanto a las ventas minoristas como a los servicios en moneda libremente convertible (MLC). Parte de estas recaudaciones se destinarán a los presupuestos municipales, mientras que el resto reforzará los ingresos del Estado cubano.
El control de Etecsa por parte del gobierno garantiza que las ganancias generadas y los impuestos recaudados vayan a parar al mismo fondo del presupuesto estatal, gestionado por el Partido Comunista (PCC), que ha gobernado sin oposición durante 66 años. Este modelo centralizado permite al Estado manejar íntegramente los ingresos provenientes del sector de telecomunicaciones.
Etecsa comercializa diversos servicios que contribuyen a los ingresos gravados. La empresa ofrece telefonía fija y móvil, acceso a Internet y paquetes de datos. Los precios de los planes combinados de voz, SMS y datos varían entre 250 y 500 CUP. Los paquetes de datos individuales oscilan desde 100 CUP por 1 GB hasta 950 CUP por 4 GB, con bonificaciones adicionales para redes LTE. Además, Etecsa comercializa bolsas de mensajería Nauta y recargas internacionales, las cuales son una fuente clave de divisas.
En 2024, la caída de las recargas desde el exterior representó una pérdida de 300 millones de dólares para Etecsa, impulsando al gobierno a implementar nuevas estrategias fiscales para compensar esta disminución de ingresos. Las recargas internacionales permiten a los usuarios recibir bonificaciones de datos y minutos que no están disponibles en los paquetes nacionales.
Etecsa fue fundada en 1994 como una empresa de capital mixto. Inicialmente, el Estado cubano controlaba el 51% de las acciones, mientras que la empresa mexicana CITEL poseía el 49%. En 1995, CITEL vendió su participación a la italiana STET. Ocho años después, en 2003, Etecsa fue declarada operador único de telecomunicaciones en Cuba, consolidando así su monopolio.
En 2011, el gobierno adquirió el 100% de las acciones de la empresa, estableciendo un control absoluto sobre el sector. Este monopolio se mantiene hasta la actualidad, con Etecsa como único proveedor de servicios de telecomunicaciones en el país.
A pesar de ser la única empresa del sector, Etecsa ha sido blanco de críticas por sus altos precios y la calidad de sus servicios. Además, la compañía ha sido señalada por cortar el acceso a Internet durante crisis políticas, como ocurrió durante las protestas de julio de 2021. Este control refuerza las denuncias de censura y vigilancia estatal.
Con las nuevas obligaciones fiscales, el Estado busca reforzar sus arcas en un contexto de crisis económica, mientras la falta de competencia en el sector de telecomunicaciones continúa limitando las opciones de los ciudadanos.

