
Ricardo Zúñiga, exasesor principal para el Hemisferio Occidental durante la administración de Barack Obama, afirmó que Estados Unidos podría recurrir a un ataque aéreo contra Cuba si fracasan las conversaciones y las medidas de presión sobre el régimen de La Habana.
Periódico Cubano confirmó que el exdiplomático ofreció esta opinión en el programa Encuentro Virtual de Telemundo 51, conducido por la periodista Gloria Ordaz.
Zúñiga sostuvo que la frustración ante la falta de resultados diplomáticos podría llevar a Washington a considerar una operación militar limitada. “No sería una invasión, queda claro que sería un ataque aéreo, pero eso no llevaría la situación a un cambio”, señaló.
El exfuncionario, quien participó directamente en las negociaciones que condujeron al restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, consideró probable que las tensiones terminen en ese escenario.
Zúñiga afirmó que la administración de Donald Trump ya ha acumulado suficiente capacidad de presión mediante sanciones económicas y restricciones dirigidas contra el aparato empresarial del régimen.
A su juicio, Washington cuenta ahora con una herramienta que debería utilizar para impulsar negociaciones concretas. “El gobierno del presidente Trump ya tiene la palanca. Ya tienen con qué convencer”, expresó.
Asimismo, cuestionó la efectividad de continuar sumando sanciones contra una economía profundamente deteriorada, donde la población enfrenta escasez, inflación, apagones y un empeoramiento sostenido de sus condiciones de vida.
El antiguo negociador considera que la principal preocupación de la cúpula gobernante cubana no es el colapso económico, sino la posibilidad de perder el control político y enfrentar consecuencias judiciales. En su opinión, los dirigentes interpretan cualquier apertura como una amenaza directa contra su supervivencia.
Zúñiga describió el poder en Cuba como un “consorcio” integrado por las Fuerzas Armadas, el Partido Comunista, el conglomerado militar GAESA, el Ministerio del Interior y otros sectores del aparato estatal. Por ello, considera que una eventual negociación no podría depender de un único representante de La Habana.
El exdiplomático también reveló detalles del proceso secreto que precedió al deshielo anunciado en diciembre de 2014. Según explicó, la delegación cubana estuvo encabezada por Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, con quien mantuvo conversaciones directas durante varios meses.
Zúñiga describió a Castro Espín como una figura “súper ortodoxa”, formada bajo el gobierno de Fidel Castro y con una visión ideológica completamente opuesta a la de los negociadores estadounidenses. Pese a esas diferencias, ambas partes consiguieron avanzar porque trabajaban con instrucciones específicas de sus respectivos presidentes.
No obstante, aseguró que la situación actual es mucho más grave que la existente durante el acercamiento iniciado por Obama. A su juicio, el régimen desaprovechó las oportunidades económicas y diplomáticas de aquella etapa y posteriormente tomó decisiones que profundizaron la crisis nacional.
“Ahora tienen que mejorar las condiciones para la población con medidas que antes resistieron y que hoy probablemente ni siquiera sean suficientes”, indicó. Zúñiga considera que cualquier nueva negociación tendría que involucrar directamente a representantes de las Fuerzas Armadas, el Ministerio del Interior y el Partido Comunista, estructuras que mantienen el control real del país.
Portaaviones de EEUU desplegado en el Caribe realiza pruebas de ataque
Aviones de combate F/A-18E Super Hornet del portaaviones USS Nimitz realizaron ejercicios de ataque contra blancos simulados en el Golfo de América, como parte del despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe y de la presión sobre Cuba.
El Comando Sur difundió imágenes de las maniobras, en las que las aeronaves lanzaron armamento aire-superficie para evaluar precisión, capacidad de respuesta y coordinación operativa en un escenario de combate simulado.
Los F/A-18E son cazas multifuncionales diseñados para operar desde portaaviones y ejecutar misiones aire-aire, ataques terrestres, apoyo naval y reconocimiento. Esta versión supera al F/A-18 Hornet original en autonomía, capacidad de carga y sistemas de radar, navegación y guerra electrónica.
Durante las pruebas se utilizaron bombas MK12/BLU-111, municiones capaces de causar daños severos en vehículos, posiciones militares, pistas, depósitos, instalaciones ligeras y concentraciones de material ubicadas dentro de una zona operativa, debido a su peso, carga explosiva y estructura metálica.