
Rogelio Enrique Bolufé Izquierdo, exoficial del Ministerio del Interior de Cuba (MININT), habría sido finalmente deportado por las autoridades migratorias de Estados Unidos.
El traslado pondría fin a un largo proceso bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Bolufé, quien permaneció detenido durante meses, habría sido expulsado tras agotarse sus recursos legales en el país. Su estatus migratorio irregular y su vínculo con el régimen cubano habrían sido determinantes para esta resolución.
Un caso marcado por la polémica
La figura de Bolufé generó intensos debates desde su llegada a territorio estadounidense. Su autoproclamada faceta como disidente fue constantemente cuestionada por sectores del exilio, que lo señalaron como un posible agente infiltrado o testaferro del régimen.
Durante su estancia en EE. UU., el exmilitar enfrentó acusaciones que complicaron su permanencia. El gobierno de La Habana lo incluyó en su lista de personas vinculadas a sabotajes, mientras que en Florida enfrentaba cargos por posesión de sustancias ilícitas.

Este panorama, sumado a la falta de residencia legal, dejó al exoficial sin opciones para frenar su expulsión. Su caso es un referente sobre cómo las autoridades estadounidenses gestionan perfiles con historiales opacos en las agencias de inteligencia cubanas.
Reacciones en el exilio cubano
La salida de Bolufé ha sido celebrada por quienes denunciaron su presencia en el país. Activistas y figuras influyentes consideran que su deportación es un mensaje claro contra aquellos que intentan utilizar el sistema migratorio para evadir responsabilidades pasadas.
Diversos grupos de derechos humanos vigilan ahora cuál será el trato que recibirá el exoficial al tocar suelo cubano, dada la supuesta hostilidad del régimen hacia él.
Estados Unidos continúa reforzando sus protocolos de control para asegurar que individuos con antecedentes criminales o vínculos con dictaduras no encuentren refugio en sus fronteras.

