
El Observatorio Cubano de Conflictos (OCC) y la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba han recopilado varias denuncias sobre la crisis sanitaria en la Isla relacionada con el aumento de casos de arbovirus.
Para ambas organizaciones, el gobierno cubano es responsable de un “genocidio silencioso” a través de la fallida gestión de la crisis sanitaria, que afecta a miles de ciudadanos y que ha dejado un número indeterminado de víctimas fatales.
En redes sociales aumentan las denuncias por el incremento de pacientes enfermos de dengue, dengue hemorrágico, chikungunya, oropouche, zika y otros como la hepatitis; mientras el gobierno comunista solo ha reconocido tres fallecimientos a causas de estas enfermedades.
La periodista oficialista Yirmara Torres Hernández, en un post de Facebook, denunció la situación: “No hay muertos, porque los muertos solo les duelen a quienes los pierden… lo que pasa es que duele el abandono. Lo que pasa es que duele, que insulten tu inteligencia”.
Estos virus, exacerbados por la falta de control de vectores y la escasez de medicamentos y recursos médicos, han desbordado a los hospitales en varias provincias. Sin embargo, la respuesta del régimen ha sido insuficiente; evidencia de ellos es el colapso de centros de salud en La Habana, Matanzas, Cienfuegos y Holguín.
A pesar de que el conglomerado militar-empresarial GAESA, un grupo de poder económico del régimen cubano, tiene más de 18.000 millones de dólares guardados en bancos y paraísos fiscales, no ha destinado recursos para aliviar las necesidades más urgentes de la población.
Según documentos filtrados por el Miami Herald, estos fondos no se han utilizado ni siquiera para comprar camiones de basura o combustible para evitar la acumulación de desechos en las calles, lo que ha convertido los vertederos de la Isla en focos ideales para la proliferación de mosquitos.
Además, la llegada de la temporada de lluvias en 2025 no fue acompañada de acciones preventivas, como la fumigación o la distribución de abate, el químico necesario para eliminar las larvas de mosquitos.
La falta de medicamentos básicos, como analgésicos y antipiréticos, ha agravado aún más la situación de los enfermos, quienes deben soportar el dolor y la fiebre sin la asistencia adecuada.
En localidades como Perico y Cárdenas, en la provincia de Matanzas, la situación es aún más crítica, ya que prácticamente toda la población ha contraído lo que algunos llaman “el virus”, sin saber con certeza cuál es el agente patógeno que ha causado los brotes.
En muchos casos, la población no tiene acceso a pruebas diagnósticas adecuadas, lo que dificulta la identificación precisa de los virus involucrados.
La respuesta del gobierno cubano ante esta crisis ha sido la de ocultar la magnitud del problema. Siguiendo el patrón de secretismo instaurado durante la pandemia de la COVID-19, el Ministerio de Salud Pública ha minimizado los informes sobre las muertes causadas por estos brotes.
El OCC y la fundación ha hecho un llamado a los cubanos a enviar información sobre los fallecidos, para documentar adecuadamente las muertes causadas por la crisis sanitaria.
En un listado proporcionado por el Observatorio, se incluyen nombres y fechas de personas que han muerto debido a los virus, destacando la falta de atención médica y los efectos del desdén oficial por la salud pública.
Entre los al menos 15 casos detectados por dichas organizaciones se encuentran personas de todas las edades, desde niños hasta adultos mayores, en ciudades como Cárdenas, La Habana, Camagüey, Matanzas y Holguín.

