
La financiera estatal Fincimex, administrada por los militares cubanos de Gaesa, anunció datos importantes con relación a los pagos con tarjetas magnéticas en Cuba.
Según el comunicado oficial, en todo el país existen más de 20.000 terminales de punto de venta (TPV) que facilitan el pago electrónico tanto con tarjetas emitidas en Cuba como en el extranjero, a excepción de American Express. Durante el primer semestre del actual año, se registraron 30 millones de transacciones de compraventa con tarjetas, con un promedio de 200.000 transacciones diarias y 150 por minuto.
La red incluye TPV con conectividad IP y dispositivos inalámbricos, adecuados para diversas formas de gestión no estatal. En ese sentido, refieren que la instalación de TPV no implica costos adicionales para la red comercial cubana, ya que el servicio ofrecido por Fincimex incluye insumos y soporte técnico.
El objetivo gubernamental es incentivar a los comercios a adoptar esta tecnología sin preocuparse por gastos extra, mejorando así la eficiencia en las transacciones y facilitando otras opciones de pago a los clientes.
La tecnología utilizada por Fincimex está certificada por Visa y Mastercard, cumpliendo con los estándares internacionales. En Cuba, operan tarjetas internacionales como Visa, Mastercard, Mir, Cabal y Union Pay, además de productos financieros emitidos por Redsa, BFI y Fincimex.
Fincimex también gestiona otras operaciones financieras y de remesas, cobrando comisiones por envío y recepción de remesas, transferencias en Moneda Libremente Convertible (MLC), y uso de tarjetas magnéticas como las tarjetas AIS.
Las comisiones pueden variar según el tipo de servicio y el método de envío o recepción. Por ejemplo, las comisiones de envío de remesas pueden oscilar entre un 5% y un 10% del monto enviado, y las cargas a tarjetas AIS también pueden tener comisiones específicas para los comercios.
En muchos países, las tarifas de procesamiento de tarjetas están reguladas para evitar prácticas anticompetitivas y garantizar que los comercios no sean explotados por tasas excesivamente altas.
En cuanto a trasladar estas tarifas al consumidor final, en muchos lugares, los comercios pueden optar por incluir los costos de procesamiento de tarjetas en el precio de sus productos o servicios, en lugar de mostrarlo como un cargo adicional en el momento del pago. No obstante, en algunas jurisdicciones como México los organismos que regulan la protección al consumidor (Profeco) prohíben que los comercios trasladen ese cargo adicional al cliente final.

