
El influencer cubanoamericano Alexander Otaola reconoció este miércoles su campaña para revocar el mandato de la alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine-Cava; no recaudó la mayoría de firmas suficientes para continuar el proceso de revocatoria.
El plazo límite para la recogida de firmas vencía el 14 de mayo y no se llegó al número necesario para iniciar el proceso.
En una declaración oficial junto a su equipo de abogados, el presentador admitió que el esfuerzo “no tuvo éxito” y atribuyó parte del resultado a la falta de apoyo del Partido Republicano en la Florida, con excepción de la organización Young Republicans.
La iniciativa buscaba activar un proceso de revocatoria contra Levine-Cava en el condado más poblado de Florida. Según Otaola, la campaña logró reunir “un poco menos de 25.000 firmas”, una cifra insuficiente para avanzar hacia una elección especial.
El promotor del intento sostuvo que el objetivo era exigir rendición de cuentas sobre el uso de fondos públicos, cuestionar el manejo de la administración condal y denunciar el desplazamiento de comunidades en beneficio de intereses vinculados a desarrolladores.
“No obtuvimos el número de firmas requeridas para convocar la elección especial, por lo que el esfuerzo de revocatorio no tuvo éxito”, escribió Otaola en el documento difundido antes del vencimiento del plazo.
Aunque aceptó el fracaso formal del proceso, mantuvo su línea crítica contra la alcaldesa y aseguró que Miami-Dade continuará bajo una administración que, a su juicio, no representa los intereses de la comunidad. Sus señalamientos apuntaron al gasto público, los salarios dentro de la alcaldía y la falta de inversión en infraestructura local.
El influencer agradeció a los voluntarios, negocios y personas que participaron en la recolección de firmas durante los cuatro meses de campaña.
También consideró que una de las principales causas del resultado fue el bajo interés de los votantes del condado en involucrarse en asuntos de política local.
En su mensaje, llamó a los residentes de Miami-Dade a participar de forma más activa, especialmente en un año electoral, para impedir que los funcionarios manejen recursos públicos sin consecuencias políticas.

Otaola sostuvo que el proceso fue costoso y requirió un amplio esfuerzo humano. Sin embargo, dijo que la falta de participación dejó un “sabor amargo” entre los organizadores. Según su valoración, Levine-Cava seguirá en el cargo pese a no haber realizado, en los últimos años, el trabajo que él considera necesario para el condado.
También expresó su temor de que continúen las subidas de impuestos y el uso deficiente de fondos públicos, aunque reconoció que la decisión final corresponde a los votantes de Miami-Dade.
Uno de los puntos más duros de su declaración estuvo dirigido contra el Partido Republicano local. Otaola afirmó que la organización no brindó el respaldo prometido ni el apoyo operativo necesario para una campaña de este tipo.
Mencionó directamente a Kevin Cooper, a quien identificó como jefe del Partido Republicano en Miami-Dade, y dijo que nunca respondió. “Si hubieran ofrecido su apoyo, habríamos triunfado”, señaló en el comunicado citado por la campaña.
De acuerdo con Otaola, los únicos que ayudaron en algún momento fueron los Young Republicans, aunque, según su versión, su colaboración fue limitada frente a las necesidades reales del proceso.
También denunció obstáculos para recoger firmas en determinados espacios, incluidos eventos políticos, ferias y universidades. Aseguró que no se les permitió entrar a algunos lugares donde podían contactar a jóvenes votantes, lo que habría reducido las posibilidades de ampliar el alcance de la campaña.
El equipo vinculado al intento de revocatoria también defendió que, más allá del resultado, el proceso dejó un precedente legal y ciudadano.
En sus declaraciones, sostuvieron que lograron abrir una vía para que residentes del condado pudieran ejercer un derecho que, según ellos, había estado limitado.
Desde esa perspectiva, presentaron la iniciativa como un intento de devolver a los ciudadanos la posibilidad de cuestionar a sus funcionarios electos mediante mecanismos constitucionales.
Otaola acusó a la oficina de Levine-Cava de personalizar la campaña en su contra y de presentarlo como un “mal perdedor” tras el resultado electoral previo. El influencer rechazó esa interpretación y afirmó que su intención no fue vengarse políticamente, sino promover una acción ciudadana.
Asimismo, reconoció que algunas personas no quisieron firmar al conocer que él era el promotor de la iniciativa, aunque, según dijo, podían estar inconformes con la actual administración condal.
Otaola afirmó que continuará trabajando desde su plataforma y defendió su papel como influencer. “Seguiremos con una alcaldesa mediocre y despilfarradora”, dijo, al insistir en sus críticas contra la administración condal.
Al mismo tiempo, admitió que no queda otra opción que acatar el resultado de un proceso que no alcanzó el umbral requerido.

