
Según un post del periodista Mario Vallejo en Facebook, varios aviones cisterna de reabastecimiento en vuelo y transporte aéreo militar pesado despegaron desde Estados Unidos y una base ubicada en el Reino Unido.
Las aeronaves, entre ellas de tipo C-5 y C-17, tienen como destino Oriente Medio. Probablemente, su movilización pueda estar vinculada a futuras acciones en Irán, donde se han desatado protestas masivas a causa de la crisis económica.
Según informes locales, las protestas han dejado hasta 36 muertos y miles de detenidos. El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC) y otras fuerzas de seguridad reprimen con munición real, gas lacrimógeno y cañones de agua.
El presidente Donald Trump lanzó una advertencia al régimen iraní en respuesta a la agresión a manifestantes, que comenzaron hace una semana en Teherán debido a la inflación y el colapso de la moneda nacional.
Trump advirtió que si las autoridades iraníes agreden a los manifestantes, Washington intervendría en apoyo de los ciudadanos locales. “Si Irán dispara y asesina violentamente a manifestantes pacíficos, como es su costumbre, EEUU acudirá a su rescate. Estamos preparados y listos para actuar”, escribió el mandatario en Truth Social.
Las manifestaciones, que inicialmente estallaron en Teherán con cierres de comercios, se han expandido rápidamente a otras regiones y sectores sociales. Los participantes en las movilizaciones también han rechazado la injerencia de Teherán en conflictos internacionales.
En este contexto de inestabilidad, se ha informado que el líder supremo de Irán, Ali Khamenei, podría tener preparado un plan de escape hacia Moscú, en caso de que las protestas amenacen la estabilidad de su régimen.
Según un informe citado por The Times, Khamenei tiene en mente huir junto a un círculo cercano de colaboradores y familiares, incluido su hijo Mojtaba, quien podría ser su sucesor. La elección de la capital rusa como destino se debe a la relación cercana con Vladímir Putin.
El plan incluye la acumulación de activos y propiedades en el extranjero, así como reservas de dinero en efectivo, lo que garantizaría un escape seguro si el control sobre el país se perdiera.
Khamenei, quien ha liderado Irán durante más de tres décadas, enfrenta crecientes críticas internas, especialmente por el aumento de la inflación y el deterioro de las condiciones de vida en el país.
Su salud también ha sido motivo de especulaciones, alimentadas por su limitada visibilidad pública desde los recientes enfrentamientos con Israel. A pesar de estos desafíos, Khamenei sigue siendo una figura central en la política exterior de Irán, apoyando grupos como Hezbollah en Líbano, Hamas en Gaza, y fuerzas aliadas en Irak, Siria y Yemen.
El informe también detalla que, si bien el régimen ha logrado mantener la lealtad de sus fuerzas de seguridad, cualquier grieta significativa en la cadena de mando podría desencadenar una crisis interna.

