
El presidente electo de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, ha confirmado que no invitará al mandatario de Cuba, Miguel Díaz-Canel, a su ceremonia de investidura, programada para el próximo 8 de noviembre.
En una entrevista concedida a Fernando del Rincón para CNN en Español, Paz Pereira expresó que tampoco tiene entre sus planes enviar invitaciones al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y tampoco al de Nicaragua, Daniel Ortega.
Al argumentar su decisión, el futuro titular del poder ejecutivo en Bolivia indicó que su gobierno priorizará las relaciones exteriores “sobre la base de la democracia” y evitará alianzas con naciones que claramente no son democráticas.
“Yo no quisiera que mi país fuera ninguno de esos tres, está claro”, subrayó, refiriéndose a dichas naciones, cuyos gobiernos son actualmente los más autoritarios y represivos del continente americano.
Esta postura marca un cambio significativo en la política exterior boliviana, que bajo el gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) mantuvo estrechos vínculos con los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua.
Paz Pereira, líder del Partido Demócrata Cristiano (PDC), insistió en que Bolivia es un “país democrático” y en que, aunque existen relaciones diplomáticas que deben respetarse, su enfoque será siempre defender la democracia en sus vínculos internacionales.
El mandatario electo destacó que su administración no tiene acuerdos con el expresidente Evo Morales ni con el MAS, a pesar de que el partido socialista tiene una fuerte influencia en el país.
Según Paz Pereira, “los bolivianos y las bolivianas, si algo estamos claros, es que de ideología no comes”, refiriéndose a su enfoque pragmático y centrado en fortalecer la institucionalidad democrática y enfocarse en resultados económicos.
Asimismo, adelantó que su gobierno abrirá nuevamente la embajada de Estados Unidos en La Paz. Este gesto es parte de su estrategia para atraer inversión extranjera y dinamizar la economía del país, una de sus promesas más destacadas durante la campaña.
Además, el presidente electo subrayó la importancia de cooperar con organismos internacionales en la lucha contra el narcotráfico, comprometiéndose a trabajar con todas las instituciones que ayuden en la lucha contra lo ilícito.
Paz Pereira indicó que su objetivo principal es que Bolivia recupere credibilidad y estabilidad ante los mercados internacionales, alejándose de los alineamientos ideológicos que dominaron la política exterior de Bolivia en las últimas décadas.
Con su victoria electoral, en la que obtuvo el 54.5% de los votos en el balotaje frente a su contrincante Jorge Quiroga Ramírez (45.5%), Paz Pereira puso fin a la hegemonía del MAS, que estuvo en el poder durante 20 años.
Esta victoria también implica un cambio radical en las políticas internas, donde Paz propone una serie de reformas clave para transformar la economía y el Estado boliviano.
Uno de sus principales proyectos es la implementación de un “capitalismo para todos”, que busca fomentar la inversión privada y extranjera a través de la reducción de cargas tributarias y aranceles.
El desafío será manejar el déficit fiscal, cercano al 10% del PIB, y evitar la inflación derivada de la eliminación de subsidios al combustible, lo cual podría generar descontento social.
Otra de sus propuestas incluye la descentralización del presupuesto público con su “Agenda 50/50”, que busca una distribución equitativa de los recursos entre el Estado central y las regiones, algo que nunca se implementó completamente bajo el MAS.
Además, promueve una reforma del Estado que incluye la congelación de empresas públicas con déficits operativos y una reestructuración profunda del aparato estatal.
Paz Pereira también ha señalado la importancia de aumentar los controles anticorrupción y recortar los gastos superfluos en el gobierno, lo que requeriría cambios constitucionales y podría generar resistencia en el legislativo.


EXCELENTE, FUERA EL COMUNISMO DE BOLIVIA Y DE TODA LA AMERICA. AMERICA PARA LOS AMERICANOS CAPITALISTAS