
Tras más de 30 horas de apagón total, el gobierno cubano ha optado por una medida que parece sacada de otra época: vender carbón para que los habitantes de ciudades como Santa Clara puedan elaborar sus alimentos.
Desde horas de la mañana del 18 de octubre, el municipio sufre un corte de suministro eléctrico causado por el colapso del sistema electroenergético nacional, luego de la salida imprevista de la termoeléctrica Antonio Guiteras. A partir de ese momento permanecen a oscuras, pero varias zonas no tenían suministro desde muchas horas antes tras formar parte de la programación habitual de apagones. En tal sentido, han encadenado un largo periodo sin electricidad.
La decisión de ofrecer carbón a la población, anunciada en la emisora provincial CMHW por el viceintendente Alexander Reyes, evidencia la desesperación y falta de alternativas modernas en un país que enfrenta problemas de infraestructura en pleno 2024.
La distribución de carbón se llevará a cabo en cuatro puntos de la ciudad: Pilongos, Carretera de Saúl, Mercado Carretera de Agua y Calacatei. Según el gobierno, la Empresa de Comercio del Municipio supervisará las ventas con precios “módicos”, utilizando un lote originalmente destinado para la exportación.
Sin embargo, la medida ha suscitado críticas y asombro entre la población, que considera inconcebible que, en pleno siglo XXI, la respuesta a una crisis eléctrica sea recurrir a métodos del pasado. La imagen de ciudadanos haciendo fila para comprar carbón contrasta con las aspiraciones de modernización que el régimen comunista prometió desde que asaltó el poder por la vía armada hace más de 65 años.
La falta de mantenimiento y la antigüedad de la infraestructura han convertido al sistema eléctrico cubano en una bomba de tiempo, donde cualquier fallo puede desencadenar un colapso. A pesar de los intentos oficiales por culpar a las sanciones de Estados Unidos por la escasez de combustible, es evidente que los problemas son más profundos y estructurales.
El presidente Miguel Díaz-Canel declaró una “emergencia energética” y adoptó medidas como la suspensión de actividades no esenciales, la realidad es que estas acciones son parches temporales que no resuelven el problema de fondo. La situación actual recuerda la ocurrida hace varios años, cuando el mandatario acuñó el término de “situación coyuntural” para catalogar otra crisis energética que aconteció. Mismos eufemismos acostumbraba a utilizar Fidel Castro cuando a la enorme crisis de la década de 1990 le llamó “Periodo Especial”
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