
El joven receptor cubano, Ariel Pestano Jr., llegó esta semana a Estados Unidos luego de completar un proceso migratorio desde México, presuntamente una cita por CPB One. El hijo del estelar pelotero Ariel Pestano Valdés había salido de su natal Santa Clara rumbo a tierra azteca en mayo pasado, luego de solicitar la baja del béisbol oficialista.
La intención del pelotero es lograr jugar en las Grandes Ligas de Béisbol (MLB) de EEUU, pero es bien sabido que el proceso es complejo y al tratarse de la cúspide muy pocos llegan a lograrlo. No obstante, Pestano Jr. lo intentará al igual que cientos de otros peloteros cubanos que han abandonado la Isla en los últimos años, donde el éxodo se ha vuelto masivo y no distingue de procedencia familiar.
Ariel Pestano Valdés es una de las grandes figuras del béisbol cubano. Participó en eventos internacionales como los Juegos Olímpicos y el Clásico Mundial de Béisbol, y su nombre es sinónimo de excelencia detrás del plato. A pesar de haber rechazado ofertas millonarias para jugar en la MLB, Pestano Valdés optó por quedarse en Cuba, donde actualmente intenta convertirse en agricultor, siendo un defensor del régimen socialista implantado en la Isla desde hace más de 65 años.
Antes de su llegada a Estados Unidos, Pestano Jr. estuvo entrenando con los Cañeros de los Mochis, equipo de la Liga Mexicana del Pacífico. Estos entrenamientos no solo le permitieron mantenerse en forma, sino también ajustar detalles técnicos en su juego, lo que podría ser clave en su futura carrera en las Grandes Ligas.
“Mi padre siempre me ha dado consejos sobre el juego y cómo manejar ciertas situaciones en el terreno, pero siempre me esfuerzo por ser mejor cada día”, comentó el joven en una reciente entrevista. Aunque las comparaciones con su padre son inevitables, Ariel Pestano Jr. ha dejado claro que su objetivo es forjar su propio camino, sin pretender ser una réplica exacta de su progenitor.
Con un promedio de bateo de .266, 41 dobles, y 11 home runs, Ariel Pestano Jr. ha demostrado tener el talento necesario para sobresalir, y su próxima meta es conquistar el escenario más grande del béisbol. A su paso por las Series Nacionales en Cuba, jugó seis en total, acumuló 83 carreras impulsadas y un OPS de .781.

