
Entre 2019 y 2024, aproximadamente 848 niños y adolescentes de 10 a 19 años fallecieron de manera violenta en Cuba, lo que representa más de un tercio de las muertes en este grupo etario, informó el Diario de Cuba.
Este periodo coincide con un agravamiento de la crisis económica y social en el territorio cubano, caracterizado por la escasez de alimentos y medicinas. Aunque los accidentes continúan siendo la principal causa de muerte en esta franja de edad, el suicidio ha escalado al tercer lugar, mientras que las agresiones se posicionan en la cuarta.
Las cifras oficiales publicadas por la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba (ONEI) presentan importantes limitaciones. En primer lugar, los datos no permiten diferenciar claramente entre muertes infantiles y de adultos jóvenes, lo que impide un análisis preciso.
Además, debido a la superposición de las categorías de accidentes, agresiones y suicidios, no es posible sumar estas cifras sin riesgo de sobrestimar los datos de muertes violentas.
A pesar de estas limitaciones, la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) proporciona información valiosa para identificar patrones y tendencias en la violencia juvenil.
En este contexto, 2019 marca un punto de inflexión, con una combinación de factores como la escasez de productos básicos, la llegada del sistema de Moneda Libremente Convertible (MLC) y el aumento de la migración, que generaron un estrés social y económico en la población.
Este escenario ha tenido un impacto negativo en las tasas de violencia juvenil. Además, en ese año cuando los activistas comenzaron a documentar feminicidios y otros casos de violencia, lo que permitió visibilizar un fenómeno que hasta entonces permanecía en las sombras.
La principal causa: los accidentes
Los accidentes siguen siendo la causa principal de muertes violentas en la población juvenil cubana, representando el mayor deterioro en la mortalidad infantil y adolescente en los últimos años.
Entre 2019 y 2021, en el grupo de niños de 5 a 14 años, se reportaron 298 muertes violentas, de las cuales 281 (un 94%) fueron accidentales. En el grupo de 5 a 18 años, entre 2022 y 2024, los accidentes también aumentaron, pasando de 250 a 312 casos, lo que representa un aumento significativo.
Este incremento se debe, en parte, a un aumento en la accidentalidad vial, con 729 muertes por siniestros viales registradas en 2023 y 634 en 2024. Además, los accidentes laborales causaron 52 muertes anuales entre 2022 y 2024. A pesar de no contar con registros públicos completos, la alta tasa de accidentalidad sigue siendo una de las principales causas de muerte prevenible en Cuba.
Las agresiones: un fenómeno creciente
Aunque las autoridades cubanas insisten en que la criminalidad ha disminuido, las agresiones han aumentado considerablemente desde 2019. Según el Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC), en 2024 se registraron 1.317 delitos, de los cuales 880 fueron robos, 167 homicidios y 93 asaltos.
En cuanto a su impacto en la población juvenil, las muertes por agresiones aumentaron un 30% entre 2021 y 2024, con un notable incremento en el número de homicidios, especialmente en el grupo de 5 a 18 años.
La falta de estadísticas oficiales detalladas, sobre todo en el grupo de 5 a 14 años, hace imposible contabilizar de manera precisa las víctimas de feminicidio vicario y otras formas de agresión.
El suicidio: un fenómeno que crece
Esta situación se ha consolidado como una de las principales causas de muerte violenta en Cuba. Entre 2019 y 2024, las muertes por lesiones autoinfligidas se han mantenido estables en términos absolutos, pero con un pico alarmante en 2023, cuando se reportaron 30 suicidios en jóvenes.
Lo más preocupante es el aumento de suicidios en el grupo de 5 a 14 años, con 17 muertes registradas entre 2020 y 2022, lo que rompe con la idea de que el suicidio es exclusivo de los adolescentes más grandes.
En este grupo de edad, el suicidio ha dejado de ser un fenómeno aislado, y su aparición en niños de edad escolar introduce una preocupación grave que va más allá de las estadísticas, mostrando la fragilidad de los sistemas de apoyo emocional y social para los jóvenes en Cuba.
Un aumento alarmante
La violencia juvenil en Cuba ha aumentado un 21,4% entre 2022 y 2024, con un incremento notable en las muertes violentas en niños y adolescentes. Sin embargo, la falta de transparencia en las estadísticas oficiales y la omisión de datos críticos dificultan la comprensión real del problema y su adecuada gestión.
El aumento de muertes violentas en la infancia y adolescencia refleja una tendencia preocupante, mientras que la falta de datos y el subregistro de casos complican cualquier intento de medir con precisión el impacto de la violencia en la juventud cubana.

