
Un hombre en situación de calle murió a finales de semana en Cárdenas, Matanzas, tras ser atacado en la madrugada mientras dormía en un banco del reparto Fructuoso Rodríguez.
La víctima, conocida como Agustín y apodada “Bin Laden”, fue incendiada presuntamente por un joven de 18 años, quien se encuentra detenido. El hecho, ocurrido en la madrugada, generó una ola de indignación en redes sociales por la violencia contra una persona vulnerable.
Según testimonios difundidos en Facebook, Agustín dormía en los bancos de unos quioscos cuando fue atacado. Varias publicaciones señalan que el agresor le prendió fuego mientras descansaba en la vía pública.
Tras la agresión, un joven logró auxiliarlo y lo trasladó a un hospital en Cárdenas. Debido a la gravedad de las quemaduras, fue remitido al Hospital Universitario Faustino Pérez, en la ciudad de Matanzas. Allí permaneció bajo atención médica, pero no sobrevivió.
La confirmación de su fallecimiento fue compartida en redes por el youtuber Niover Licea, identificado en Facebook como Nio reportando un crimen. “Se confirma la noticia más dolorosa. Agustín no sobrevivió. Le quitaron la vida”, escribió en una publicación que circuló ampliamente.
El creador digital Julio Gonpagés también denunció el caso. Afirmó que el agresor habría declarado tras su detención que actuó “como broma”, aludiendo a que la víctima supuestamente se había vertido petróleo para espantar mosquitos. Esa versión no ha sido confirmada por autoridades.
De acuerdo con las publicaciones, Agustín presentaba trastornos psiquiátricos y tenía escasos recursos. Vecinos lo describen como una persona que “no se metía con nadie” y que era conocida en la comunidad.
La detención del presunto responsable, de 18 años, también fue reportada en redes sociales. Hasta el momento, las autoridades no han ofrecido un parte oficial detallado sobre el caso ni sobre el estado del proceso penal.
El crimen provocó decenas de reacciones en plataformas digitales. Usuarios calificaron el hecho como un “homicidio cruel” y reclamaron que sea sancionado con severidad. Algunos comentarios subrayaron que ninguna circunstancia social justifica un acto de esa naturaleza.
Otros mensajes insistieron en que la violencia contra personas vulnerables no debe quedar impune. Varios internautas expresaron vergüenza y tristeza por lo ocurrido, y pidieron que la justicia actúe con transparencia.
El caso reaviva el debate sobre la protección de personas en situación de calle en Cuba y la respuesta institucional ante hechos de violencia extrema. También evidencia el papel de las redes sociales como principal canal de denuncia y seguimiento de sucesos locales.
Mientras avanza la investigación, la muerte de Agustín ha dejado una marca en Cárdenas. Su historia, difundida primero por ciudadanos en internet, expone una realidad que golpea a los sectores más desprotegidos y que hoy exige respuestas claras de las autoridades.

