
Un ladrón asechó a una vendedora de una feria organizada en el municipio Playa, La Habana, y logró arrebatarle un bolso con 93.000 pesos cubanos (CUP) y otras pertenencias, entre ellas un teléfono celular.
El delincuente la estaba analizando cómo realizar la fechoría hasta que vio la oportunidad y se mandó a correr con el botín por una de las esquinas del parque de 72 y 13. El hecho se dio a conocer a través de la página de Facebook “El Cubano Fiel”, vinculada al Ministerio del Interior.
La información señala que ante los gritos de auxilio de la víctima y el aviso generalizado de los asistentes a la feria, la policía logró seguir la pista del ladrón y lo capturó luego de una persecución. La totalidad de los bienes sustraídos fueron restituidos a la vendedora, sin embargo, el temor a ser robado es un tema que va en aumento en toda Cuba.
En los últimos días, la propia prensa oficialista ha publicado varios incidentes de hurto en la capital cubana. Por ejemplo, Periódico Cubano reseñó como una pareja fue asaltada en un edificio en Alamar cuando su supuesto socio en una transacción le quitó a punta de cuchillo más de un millón de CUP.
El ladrón, que había contactado a sus víctimas a través de redes sociales, además del dinero, les robó joyas y teléfonos. A pesar de que una de las víctimas intentó defenderse, el agresor le propinó heridas leves antes de huir con el botín. Las autoridades lograron identificar y detener al culpable poco después.
Ahora se enfrenta a un juicio donde lo podrían sentenciar hasta con 30 años de cárcel. Sin embargo, la divulgación de penas severas y ejemplarizantes no detienen la ola de robo. Ahora, en la cárcel, el reo no debe preocuparse por pagar gasto de alimentación o vivienda.
En otro intento de robo, se conoció que un grupo de desconocidos trató de sustraer cilindros de gas licuado en el municipio La Lisa. Aprovechando las malas condiciones climáticas, los ladrones intentaron ingresar al local del punto de venta de CUPET rompiendo las celosías de los respiraderos.
Gracias a la rápida intervención de los vecinos y la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), el robo fue frustrado antes de que pudieran llevarse algún cilindro. Las investigaciones continúan para identificar a los responsables.
Estos incidentes reflejan un aumento de los robos en La Habana, tanto en zonas residenciales como comerciales. Las autoridades han instado a la población a colaborar con la policía y denunciar cualquier actividad sospechosa. La rápida reacción de los oficiales en estos casos ha permitido capturar a los delincuentes y recuperar parte de los bienes robados.

