
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, lanzó un contundente mensaje al gobierno cubano al asegurar que Washington mantendrá e intensificará su estrategia de presión económica contra La Habana.
“Lo que intentamos enseñarles es que no hay escapatoria”, declaró el jefe de la diplomacia estadounidense a Axios, al asegurar que este enfoque de la administración de Donald Trump se mantendrá en los próximos dos años y medio.
Rubio sostuvo que el gobierno cubano intenta ganar tiempo mediante aparentes reformas mientras busca nuevos mecanismos para eludir las restricciones impuestas por EEUU.
En este sentido, explicó que Washington responderá cada vez que La Habana encuentre alternativas para reducir el impacto de las sanciones. “Cada vez que crean un nuevo mecanismo para intentar escapar de la soga, simplemente se lo cerramos”, afirmó.
El funcionario cubanoamericano agregó que las autoridades cubanas no deberían apostar por un eventual agotamiento de la política estadounidense. “Desde luego, no pueden esperar a que nos rindamos. Esto no va a desaparecer”, agregó.
Rubio afirmó además que Cuba atraviesa una coyuntura distinta a otras etapas de su historia reciente. A su juicio, el gobierno carece actualmente de dos elementos que anteriormente le permitieron enfrentar períodos de crisis.
“Por primera vez en la historia de Cuba, el país carece de dos cosas en las que siempre ha confiado: un patrocinador externo y la falta de atención de Estados Unidos hacia el país como una prioridad absoluta”, manifestó.
Rubio añadió que La Habana difícilmente conseguirá un nuevo respaldo de esa magnitud durante el periodo restante de la actual administración estadounidense. “Eso los ha puesto en una situación muy difícil”, sostuvo.
El jefe de la diplomacia estadounidense adelantó que pueden producirse nuevas medidas y aseguró que Washington no pretende obtener resultados inmediatos. “Una de las cosas que hemos perdido en la política exterior y la geopolítica estadounidenses es el concepto de paciencia y perseverancia”, afirmó.
Su objetivo, dijo, es que cuando concluya la actual administración del actual mandatario republicano, “como mínimo, Cuba estará en una senda irreversible hacia un futuro diferente”.
Las declaraciones coinciden con una nueva ronda de sanciones anunciada ayer jueves por el gobierno estadounidense contra personas y entidades vinculadas a la estructura militar cubana.
Washington sancionó a ocho individuos acusados de participar en la adquisición de equipos militares en el extranjero destinados al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR) y a otros órganos de seguridad.
Las medidas fueron adoptadas bajo la Orden Ejecutiva 14404, firmada por Trump el 1 de mayo de 2026. La disposición permite imponer restricciones contra personas y organizaciones relacionadas con el gobierno cubano, actos de represión, corrupción y actividades consideradas por Washington como amenazas para la seguridad nacional estadounidense.
Entre los sancionados figuran el general de brigada Oscar Enrique Biosca Gallego; la coronel Mónica Milián Gómez, agregada militar cubana en Rusia; y el coronel Waldo Pérez Cortés, agregado militar en China.
Asimismo, José Antonio Remón Rodríguez, responsable de Relaciones Exteriores del MINFAR; Heriberto Sánchez Alleyne, director de la Unión de Industrias Militares; y Roberto Jesús Viciana Mousset, vinculado a estructuras empresariales de las Fuerzas Armadas.
Trump también sancionó a Tecnotex S.A., Tecnoimport, la Empresa Militar Industrial Yuri Gagarin, DUNA S.A. y la Unión de Industrias Militares. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) amplió además las restricciones contra el ministro de las FAR, Álvaro Victoriano López Miera, y Roberto Legrá Sotolongo, jefe del Estado Mayor General.

