
El médico Mario Schiter compartió detalles relacionados con la muerte del astro del fútbol argentino Diego Armando Maradona al continuar el juicio sobre este caso en el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 3 de San Isidro.
El galeno que acompañó al futbolista durante una rehabilitación en Cuba en el año 2000, aportó durante su testimonio detalles sobre el delicado estado cardíaco crónico de Pelusa y las advertencias médicas que, según su versión, no fueron atendidas semanas antes del fallecimiento.
De acuerdo con medios locales, Schiter testificó durante más de cuatro horas y cuestionó la decisión de trasladar al paciente a una vivienda particular tras la operación por un hematoma subdural.
El médico sostuvo que Diego Armando Maradona requería un seguimiento más riguroso y que no debía continuar su recuperación bajo un esquema únicamente domiciliario. “Podía dejar la clínica, pero no estaba en condiciones de quedar sin una estructura médica especializada y permanente”, precisó.

El profesional explicó que recomendó derivar al exfutbolista a un centro de rehabilitación de tercer nivel, con disponibilidad de médicos, enfermeros y controles constantes. “La recomendación se dijo en una reunión. Nuestra sugerencia era un centro de rehabilitación de tercer nivel”, insistió durante su declaración.
Sin embargo, esa propuesta no prosperó. “Volvieron y me dijeron que no aceptaron la propuesta y que se iba a ir con un dispositivo de internación domiciliaria”, relató Schiter. También aclaró que no participó en la organización de ese sistema ni conoció a los profesionales que lo integraban.
El médico contó que fue convocado por un gerente de Swiss Medical el 4 o 5 de noviembre de 2020, pocos días después de que Leopoldo Luque operara a Maradona, para emitir una segunda opinión sobre su estado en la Clínica Olivos. “Me llamaron porque querían que diera mi opinión respecto de la excitación psicomotriz”, explicó.
Pese a esa convocatoria, Schiter aseguró que no le permitieron ver personalmente al exjugador. “Pregunté si podía entrar a darle un abrazo y me dijeron que preferiblemente no”, declaró. Asimismo, afirmó que nunca tuvo contacto con Luque, señalado como médico de cabecera de Maradona: “No conocí Luque. Nunca tuve una conversación con él”.
Uno de los puntos más relevantes de su testimonio estuvo relacionado con el estado cardíaco del exfutbolista. Schiter, quien actuó como veedor en la autopsia, describió un cuadro grave y crónico.
“El corazón estaba agrandado y mostraba signos de cardiopatía estructural”, dijo, al mencionar fibrosis, microinfartos y dilatación global de cavidades asimétricas.
El médico también señaló la presencia de líquido en el pericardio, la pleura y el abdomen. A su juicio, esos hallazgos eran compatibles con una insuficiencia cardíaca congestiva. “Cuando uno ve líquido de características muy similares en distintos sitios: es una insuficiencia cardíaca congestiva”, explicó.
Schiter conocía a Maradona desde 1999, cuando el futbolista sufrió una intoxicación aguda por cocaína en Punta del Este, Uruguay, que derivó en una arritmia ventricular grave.
Luego fue convocado para su traslado a Buenos Aires y para acompañarlo en su rehabilitación en Cuba, donde montó una terapia intensiva a bordo del avión por la gravedad del caso.
Este segundo juicio oral comenzó en San Isidro después de que el primero fuera anulado en mayo de 2025 por el escándalo de la exjueza Julieta Makintach. Siete profesionales de la salud enfrentan cargos de homicidio simple con dolo eventual, con penas de ocho a 25 años de prisión.
El futbolista murió el 25 de noviembre de 2020, cuando tenía 60 años, mientras se encontraba en su mansión ubicada en el barrio de San Andrés, en la localidad de Tigre; tras lo cual muchos secretos continúan sin ser revelados.
Los acusados son ocho profesionales en salud: el neurocirujano Leopoldo Luciano Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Ángel Díaz, la médica Nancy Forlini, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni, el médico clínico Pedro Pablo Di Spagna y el enfermero Ricardo Omar Almirón. La enfermera Dahiana Madrid también recibió acusaciones por el fallecimiento, pero ella decidió enfrentar un juicio separado.

