
Un reciente análisis realizado por un ciudadano mexicano que desmonta tres mitos sobre la Cuba socialista se ha vuelto viral en las redes sociales. A través de una exposición clara y detallada, se han revelado aspectos fundamentales de la historia y situación política de la Isla, que siguen siendo objeto de debate y distorsión durante décadas por parte de la izquierda latinoamericana.
Uno de los mitos más persistentes es la idea de que el pueblo cubano eligió convertirse en socialista. En ese sentido, se aclara, Fidel Castro nunca se mostró como socialista hasta meses después de la victoria del 1 de enero de 1959, lo que significa que la revolución cubana no fue un levantamiento popular para instaurar el socialismo, sino una rebelión para derrocar al dictador Fulgencio Batista.
Castro y su grupo, al tomar el poder, no ofrecieron al pueblo cubano la opción de decidir el rumbo del país, sino que impusieron un régimen comunista respaldado por la Unión Soviética, tras haber derrotado a Batista.
El análisis subraya que la revolución fue, en gran medida, un movimiento encabezado por una nueva élite que buscaba sustituir un dictador por otro, esta vez con el apoyo del bloque socialista internacional y no de los Estados Unidos.
El falso concepto del “bloqueo”
El segundo mito que se examina es el término de “bloqueo” que, según el autor, Cuba ha utilizado para describir las sanciones impuestas por el gobierno estadounidense. Contrario a la narrativa oficial, el análisis aclara que no existe un “bloqueo” físico, como muchos aseguran, sino un embargo económico que impide realizar transacciones financieras en dólares o usar bancos e instituciones de EEUU.

Este embargo económico, si bien ha afectado a la economía cubana, no es la causa principal de sus dificultades económicas. La verdadera razón de la crisis es, según el académico, la falta de un modelo productivo sostenible y la ineficiencia inherente al sistema comunista.
El uso del término “bloqueo” por parte del régimen cubano responde a un intento de desviar la atención de las verdaderas causas de la crisis económica interna, pues no se trata de un cerco físico, sino de restricciones económicas que afectan principalmente al acceso a los mercados internacionales y a las inversiones extranjeras.
El mito de la miseria debido al embargo
El tercer mito que se desmantela es la afirmación de que Cuba está sumida en la miseria debido al embargo. A pesar de la retórica oficial, el análisis destaca que el país lleva años lidiando con problemas económicos mucho más profundos que las sanciones estadounidenses.
Por ejemplo, los apagones han sido una constante debido a la obsolescencia de la red eléctrica, que depende de tecnología y equipos de la era soviética. Estos problemas no son consecuencia directa del embargo, sino de la incapacidad del gobierno cubano para renovar su infraestructura y desarrollar un sistema económico moderno.
Además, se señala que la educación cubana, aunque promocionada como un gran logro del sistema socialista, no ha logrado generar las industrias necesarias para absorber a los graduados de sus universidades y mantener la economía en marcha. La falta de un sector productivo capaz de generar empleos y mejorar la competitividad es uno de los grandes fracasos del modelo cubano.
A lo largo de los años, Cuba ha dependido de ayudas externas para sobrevivir. Inicialmente, fue la Unión Soviética quien proporcionó subsidios y apoyo económico a cambio de lealtad política. Actualmente, el país depende de países como Venezuela y México, que le suministran petróleo y cancelan sus deudas.
Sin embargo, el apoyo latinoamericano no es suficiente para sacarlos de la crisis. China, a diferencia de la Unión Soviética, no tiene la misma voluntad de mantener la Isla a flote solo por razones ideológicas, lo que hace que la situación sea aún más complicada.
Retiro de las estatuas de Fidel y el Che: un reflejo del cambio de actitud
La reflexión del ciudadano mexicano se da a raíz de la polémica suscitada por el retiro de las estatuas de Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara del jardín Tabacalera en la alcaldía Cuauhtémoc de la Ciudad de México.
La alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega explicó que las estatuas fueron instaladas sin la debida autorización. Aunque el retiro fue visto por muchos como una respuesta a las quejas de los vecinos, también refleja una creciente crítica hacia los líderes que, aunque idolatrados por algunos sectores de la izquierda mexicana, son cada vez más cuestionados por sus vínculos con la represión y las violaciones de derechos humanos en Cuba.
A pesar del retiro de las estatuas, la izquierda mexicana sigue buscando honrar a Fidel Castro y el Che Guevara. Diputados locales de los partidos PT y Morena presentaron una iniciativa para nombrar salones del Congreso de la Ciudad de México con los nombres de estos dictadores y asesinos, con el argumento de que se trata de un acto de justicia histórica.

