
La crisis migratoria en la frontera entre México y Estados Unidos no solo se refleja en estadísticas de detenciones o debates políticos. También se mide en los miles de niños que llegaron sin compañía y cuyo paradero hoy es desconocido.
El detective y consultor en temas de seguridad, Fernando Álvares, abordó esta dramática realidad durante una entrevista con Marian de la Fuente, transmitida por Univista TV, en la que se reveló que más de 60.000 menores permanecen desaparecidos en territorio estadounidense.
De la Fuente relató como muchos de estos niños cruzaron la frontera con apenas una nota en el bolsillo que contenía el nombre y un número telefónico de un supuesto familiar. Posteriormente, con una licencia de conducir, adultos retiraban al menor como si se tratara de un paquete. La falta de controles rigurosos permitió, según Álvares, que estos menores fueran entregados a personas que no eran quienes decían ser.
Para el detective, la situación fue el resultado de decisiones equivocadas motivadas por la presión social y mediática. “Lamentablemente, se han tomado decisiones totalmente incorrectas. Todo es porque crearon una campaña contra esos centros donde tenían a los menores, que no era una cárcel, era un centro para mantenerlos protegidos, donde lo alimentaban, le daban clases, les ayudaban en todos los sentidos. Allí les daban atención médica, pero hubo tanta presión, tanta campaña por ciertas personas aquí en los Estados Unidos que hizo que muchos fueran liberados a supuestos familiares”, explicó.
El consultor señaló que, una vez que estos niños salían con un adulto, desaparecían del radar de las instituciones. “¿Qué sucede? que no se hacían verificaciones o no se hicieron todas las verificaciones. Era como un juramento, sí, yo soy el tío, sí, yo soy el abuelo, vengo a recogerlo. Y después, ¿qué? Esos niños no terminaban en las escuelas como debían estar. Una vez que se lo lleva el tío, el abuelo, algún familiar, tenía que inscribirlo en una escuela. Desaparecía. Lamentablemente, eso ha pasado”, relató.
Aunque actualmente se revisan estos expedientes, el proceso es lento y lleno de obstáculos. “Se está trabajando fuertemente en eso. Todos esos casos en que los niños fueron entregados a familiares en estos momentos están siendo revisados uno por uno y se están haciendo comprobaciones. No es tan rápido como quisiéramos, pero se está haciendo”, afirmó Álvares.
El experto también advirtió que existen menores que nunca fueron registrados por un agente migratorio, lo que prácticamente imposibilita su localización. “El tema también son aquellos niños que no fueron reportados, aquellos que no entraron en el sistema, que están dentro de Estados Unidos, pero cuando cruzaron la frontera no fueron chequeados por un agente de inmigración, entraron y pueden estar en cualquier parte”, puntualizó.
Álvares describió cómo redes criminales aprovechan estas lagunas para traficar personas y drogas. “Cuando saben que van a pasar algo de alto valor, como niños para prostitución, provocan que los agentes se desplacen hacia un sector de la frontera y así facilitan el paso por otro lugar”, denunció.
Su testimonio refleja una crisis humanitaria que sigue poniendo en riesgo a los más vulnerables y que, hasta hoy, carece de una respuesta efectiva.
Los datos oficiales de los niños desaparecidos en Estados Unidos ofrecen matices importantes. Un informe del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional (DHS OIG) de 2024 identificó aproximadamente 291.000 menores que no recibieron orden formal de comparecencia ante un tribunal y 32.000 que sí recibieron la orden, pero no se presentaron, lo que los colocó en una categoría de “mayor riesgo” de explotación o trata.
Es importante aclarar que estas cifras no necesariamente equivalen a desapariciones confirmadas. Muchos casos reflejan problemas de seguimiento administrativo, demoras en el procesamiento de expedientes y falta de coordinación entre agencias federales y estatales. Según la agencia, aunque no hay registro oficial del destino de esos menores, eso no significa que todos hayan sido víctimas de delitos, aunque tampoco puede descartarse que algunos estén en situación de explotación.
Expertos y medios de verificación independientes, como PolitiFact y Associated Press, han advertido que parte del debate público mezcla datos de niños no localizados temporalmente con casos de omisiones de papeleo. No obstante, organizaciones defensoras de derechos humanos coinciden en que la ausencia de controles rigurosos al momento de entregar a los menores incrementa el riesgo de que algunos terminen en redes criminales.

