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La minera canadiense Sherritt International Corporation firmó un acuerdo de exclusividad por 120 días con la firma estadounidense Gillon Capital para avanzar en una posible operación vinculada a sus negocios en Cuba, informó la compañía en medio de un escenario marcado por sanciones de Estados Unidos.
El acuerdo abre una etapa de negociación privada entre ambas partes. Durante ese periodo, Gillon Capital y Sherritt revisarán documentos, condiciones financieras, riesgos legales y posibles rutas para alcanzar un pacto definitivo.
Un proceso condicionado por Washington
La cronología del caso muestra el peso del factor político. Primero, Washington impuso sanciones contra Moa Nickel S.A., empresa mixta asociada a las operaciones de Sherritt en Cuba. Luego, la minera suspendió su participación directa en actividades de la isla. Después, comenzó a explorar alternativas para proteger valor y reducir exposición.
La empresa canadiense indicó que asesores financieros, legales y estratégicos trabajan en la evaluación de las complejidades regulatorias, comerciales y de sanciones. También mantiene contactos con autoridades y otros actores relevantes.
El principal filtro será la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Sin una autorización de la OFAC, la operación difícilmente podrá avanzar.
La transacción también necesitaría el visto bueno de otros organismos regulatorios, incluida la Bolsa de Valores de Toronto. Sherritt advirtió que no existe garantía de que las dificultades puedan resolverse ni de que el acuerdo se concrete.
Acciones suspendidas y reestructuración interna
El anuncio llega mientras las acciones de Sherritt permanecen suspendidas desde el 21 de mayo de 2026. La medida se produjo porque la compañía no presentó a tiempo sus estados financieros interinos del primer trimestre.
Sherritt dijo que espera entregar esos documentos en las próximas semanas. Solo entonces podrá solicitar el levantamiento de la suspensión, aunque la decisión final dependerá de los reguladores.
En paralelo, la empresa incorporó a Tabrez Khan como director independiente. El ejecutivo, con experiencia en finanzas, fusiones y adquisiciones, fue nominado por Kyma Capital, uno de los accionistas relevantes de la compañía.
Con ese nombramiento, Sherritt busca reforzar su comité de auditoría y cumplir los requisitos de gobierno corporativo exigidos por las normas canadienses y la Bolsa de Toronto.
Cuba como riesgo central para los inversionistas
El caso refleja el costo creciente de operar en sectores estratégicos de Cuba bajo el actual régimen de sanciones. La minería del níquel y el cobalto es una fuente importante de divisas para La Habana, pero también un objetivo de la presión financiera estadounidense.
Para los inversionistas, el mensaje de Sherritt es claro: la empresa intenta reestructurarse, atraer capital y ordenar su gobierno corporativo, pero el desenlace depende de reguladores, sanciones y riesgos asociados a sus vínculos con Cuba.
La posible operación con Gillon Capital aparece, por tanto, como una salida incierta. Puede ofrecer oxígeno financiero a Sherritt, pero también confirma que sus negocios cubanos quedaron atrapados entre la necesidad de capital, la presión de Washington y el aislamiento económico que enfrenta la isla.

