
El sacerdote Monseñor José Necuze Necuze, figura muy querida dentro de la Iglesia Católica en el oriente del país, falleció el pasado 5 de diciembre a los 92 años debido a complicaciones asociadas al chikungunya.
Su prima Annabella Grimal lamentó que, a pesar de la edad avanzada del sacerdote, su muerte se produjera por un virus que hoy afecta severamente a la población cubana: “Sé que ya estaba viejito y que tuvo una larga vida y que murió rodeado de su familia y de gente que lo quiso y lo cuidó siempre, pero es muy injusto que haya muerto por las consecuencias de un virus (chikungunya) que ha minado el país por la falta de tantas cosas”.
Según explicó, las autoridades religiosas de Holguín informaron el deceso, que deja un vacío en la comunidad. En su mensaje, Grimal recordó que su primo nació en Holguín, de padres libaneses que emigraron a Cuba a inicios del siglo XX en busca de las oportunidades que ofrecía entonces el país.
Realizó su formación sacerdotal en España y, ya ordenado, regresó a Cuba para ejercer su ministerio en la Arquidiócesis de Santiago de Cuba, detalló su prima. A lo largo de su trayectoria, fue párroco de la Iglesia Catedral y San José en Holguín, San Jerónimo en Las Tunas, San Fulgencio en Gibara y Jesús del Monte en Floro Pérez.
Incluso en sus últimos años, pese a su avanzada edad, se mantuvo cercano y comprometido con sus comunidades, expresó su prima. “En su casa pasé los momentos más divertidos y memorables de mi infancia, junto con mis primos. Acabábamos en ese patio enorme, en esa casa con carácter colonial. Pepito jamás nos regañó por nada”, recordó.
La comunidad católica de Holguín lamenta la pérdida de un sacerdote que dedicó más de seis décadas al servicio pastoral, mientras allegados, feligreses y familiares expresan su pesar por la muerte de una figura que marcó la vida religiosa del territorio.
Con su muerte, la epidemia del chikungunya cobra una vida más en el territorio cubano. La Doctora en Ciencias María Eugenia Toledo Romaní, investigadora del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), alertó que este virus “puede realmente llevar a la muerte” y que en Cuba todavía no se puede estimar cuándo llegará a su fin.

